HERMANDAD SACRAMENTAL NTRA SRA DEL ESPINO CORONADA

domingo, 4 de diciembre de 2011


COMIENZO DEL AÑO LITÚRGICO.

El Año Litúrgico

¡Camino De Fe!.

El inicio nos ofrece la posibilidad de vivir más cerca de Jesús y crecer en nuestra fe.
A muchos nos puede pasar que vivimos la vida muy de prisa. En muchas ocasiones de manera superficial.
Esto se refleja en nuestra vida espiritual. Podemos ir a Misa en Navidad, pero quizá no nos damos el tiempo
de profundizar en el misterio tan grande que se nos está presentando en esos momentos. Sucede que
vivimos solo la parte externa de las fiestas litúrgicas y no la parte interna, el gran mensaje. Esto nos lleva a
una falta de compromiso con Cristo.

¿Qué es la liturgia?
La liturgia es la manera de celebrar nuestra fe. No sólo tenemos fe y vivimos de acuerdo con ella, sino que la celebramos con acciones de culto en las que manifestamos en forma pública y en comunidad, nuestra adoración a Jesucristo, presente con nosotros en la Iglesia.
Liturgia viene del griego leitourgia que quiere decir servicio público ofrecido por una persona a la comunidad.
Es el conjunto de la oración pública de la Iglesia y de la celebración sacramental. En ella, los signos sensibles, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre. Así, el Cuerpo místico de Jesucristo, es decir,
Jesús y nosotros que somos su Iglesia, ejerce el culto público íntegro.
La Liturgia es la acción sagrada por excelencia, ninguna oración o acción humana la puede igualar, pues es una obra de Cristo y de toda su Iglesia, y no de una persona o un grupo.

¿Qué significado tienen las celebraciones litúrgicas?
Cada celebración litúrgica tiene un triple significado:
Recuerdo: Todo acontecimiento importante debe ser recordado. Por ejemplo, el aniversario del nacimiento de Cristo, su pasión y muerte, etc.
Presencia: Es Cristo quien se hace presente en las celebraciones litúrgicas, concediendo gracias espirituales a todos los que participan en ellas, de acuerdo a la finalidad última de la Iglesia que es salvar a todos los hombres de todos los tiempos.
Espera: Toda celebración litúrgica es un anuncio profético de la esperanza del establecimiento del Reino de Cristo en la Tierra y de llegar un día al Cielo.

¿Qué es al Año Litúrgico?
Es el desarrollo de los misterios de la vida de Cristo (nacimiento, su muerte y resurrección) y las celebraciones de los santos que la Iglesia nos propone a lo largo del año. Es vivir y no sólo recordar la Historia de la Salvación. Esto se hace a través de fiestas y celebraciones. Se celebran y actualizan las etapas más
importantes del plan de salvación. Es un camino de fe que nos adentra y nos invita a profundizar en el misterio de la salvación. Un camino de fe para recorrer y vivir el amor divino que nos lleva a la salvación.

¿Qué son los tiempos litúrgicos?
Son tiempos en los que la Iglesia nos invita a reflexionar y a vivir de acuerdo con alguno de los misterios de la vida de Cristo.
En cada tiempo litúrgico, el sacerdote se reviste con casulla de diferentes colores: Blanco significa alegría y pureza. Se utiliza en el tiempo de Navidad y de Pascua; Verde significa esperanza. Se utiliza en el tiempo ordinario; Morado significa luto y penitencia. Se usa en Adviento, Cuaresma y Semana Santa; Rojo significa el fuego del Espíritu Santo y el martirio. Se utiliza en las fiestas de los santos mártires y en Pentecostés.
Los tiempos del Año Litúrgico siguen un orden determinado:
Adviento: las cuatro semanas que preceden al 25 de diciembre, abarcando los cuatro domingos de Adviento.
Navidad: es el ?nacimiento? que se celebra el 25 de diciembre nos recuerda que Dios vino a este mundo para salvarnos.
Epifanía: es el 6 de enero y nos recuerda la manifestación pública de Dios a todos los hombres.
Primer tiempo ordinario: va desde Epifanía hasta Cuaresma.
Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y se prolonga durante los cuarenta días anteriores al Triduo Pascual. Es un tiempo de oración, penitencia y ayuno.
Semana Santa: comienza con el Domingo de Ramos y termina con el domingo de Pascua, que es la mayor fiesta de la Iglesia. Se celebra la resurrección de Jesús. Es el triunfo definitivo del Señor sobre la muerte y primicia de nuestra resurrección.
Tiempo de Pascua: es tiempo de paz, alegría y esperanza. Dura cincuenta días, desde el domingo de Resurrección hasta Pentecostés.
Pentecostés: es la celebración de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles.
Segundo tiempo ordinario: después de Pentecostés hasta la fiesta de Cristo Rey.
Durante los tiempos ordinarios del Año Litúrgico, no se celebra un aspecto concreto del misterio de Cristo, pero se profundiza en los distintos momentos históricos de Su vida para adentrarnos en la historia de la Salvación.
El eje del Año litúrgico es la Pascua. Los tiempos fuertes son el Adviento y la Cuaresma.

Algo que no debes olvidar
La liturgia es un conjunto de acciones de culto en las que manifestamos nuestra adoración a Jesucristo, presente con nosotros en la Iglesia, de un modo público y en comunidad.
En la liturgia se requiere de los fieles una participación plena, consciente y activa.
Las celebraciones litúrgicas tienen un triple significado: recuerdo, presencia y espera.
El Año Litúrgico es el desarrollo de los misterios de la vida de Cristo (su nacimiento, muerte y resurrección), y las celebraciones de los santos que nos propone la Iglesia a lo largo del año.
Los tiempos litúrgicos son: Adviento, Navidad, Epifanía, Primer tiempo ordinario, Cuaresma, Semana Santa, Pascua, Tiempo Pascual, Pentecostés, Segundo tiempo ordinario y termina con la fiesta de Cristo Rey.

El eje del Año litúrgico es la Pascua. Los tiempos fuertes son el Adviento y la Cuaresma.


La Corona de Adviento

 
La corona de Adviento es el primer anuncio de Navidad.

La palabra ADVIENTO es de origen latín y quiere decir VENIDA. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad. 

Una costumbre significativa y de gran ayuda para vivir este tiempo es La corona o guirnalda de Adviento, es el primer anuncio de Navidad. 

Origen: 

La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. El vino para hacer todas las cosas nuevas.

Nueva realidad:

Los cristianos supieron apreciar la enseñanza de Jesús: Juan 8,12: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.». La luz que prendemos en la oscuridad del invierno nos recuerda a Cristo que vence la oscuridad. Nosotros, unidos a Jesús, también somos luz: Mateo 5,14 «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte."

En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes utilizaban este símbolo para celebrar el adviento: Aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la verdad suprema: Jesús es la luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo.

La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son violeta, una es rosa. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela y cada domingo de adviento encendemos una vela mas hasta llegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo. Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando algún pasaje de la Biblia y se entonan cantos. Esto lo hacemos en las misas de adviento y también es recomendable hacerlo en casa, por ejemplo antes o después de la cena. Si no hay velas de esos colores aun se puede hacer la corona ya que lo mas importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo. La corona se puede llevar a la iglesia para ser bendecida por el sacerdote.

La corona de adviento encierra varios simbolismos:
 


La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas: Nos hacen pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.
Pues preparemos nuestro corazón, ayudados de signos exteriores para la nueva navidad.