HERMANDAD SACRAMENTAL NTRA SRA DEL ESPINO CORONADA

viernes, 30 de noviembre de 2012



San Andrés, ApóstolFiesta: 30 de Noviembre
Uno de los doce Apóstoles, hermano de Simón Pedro.
Murió mártir en una cruz en forma de X

Patrono de Rusia y Escocia
Ver también: 12 Apóstoles
Oficio de lectura den su fiesta: Hemos encontrado al Mesías
 

Breve:Andrés, nacido en Betsaida, fue primeramente discípulo de Juan Bautista, siguió después a Cristo y le presentó también a su hermano Pedro. Él y Felipe son los que llevaron ante Jesús a unos griegos, y el propio Andrés fue el que hizo saber a Cristo que había un muchacho que tenía unos panes y unos peces. Según la tradición, después de Pentecostés predicó el Evangelio en muchas regiones y fue crucificado en Acaya.

SAN ANDRES nació en Betsaida, población de Galilea situada a orillas del lago de Genezaret. Era hijo del pescador Jonás y hermano (le Sinmón Pedro. La Sagrada Escritura no especifica si era mayor o menor que éste. La familia tenía una casa en Cafarnaún y en ella se alojaba Jesús cuando predicaba en esa ciudad.
Discípulo de Juan BautistaCuando San Juan Bautista empezó a predicar la penitencia, Andrés se hizo discípulo suyo. Precisamente estaba con su maestro, cuando Juan Bautista, después de haber bautizado a Jesús, le vio pasar y exclamó: "¡He ahí al cordero de Dios!" Andrés recibió luz del cielo para comprender esas palabras misteriosas. Inmediatamente, él y otro discípulo del Bautista siguieron a Jesús, el cual los percibió con los ojos del Espíritu antes de verlos con los del cuerpo. Volviéndose, pues, hacia ellos, les dijo: "¿Qué buscáis?" Ellos respondieron que querían saber dónde vivía y Jesús les pidió que le acompañasen a su morada.
Apóstol de JesúsAndrés y sus compañeros pasaron con Jesús las dos horas que quedaban del día. Andrés comprendió claramente que Jesús era el Mesías y, desde aquel instante, resolvió seguirle. Así pues, fue el primer discípulo de Jesús. Por ello los griegos le llaman "Proclete(el primer llamado). Andrés llevó más tarde a su hermano a conocer a Jesús, quien le tomó al punto por discípulo, le dio el nombre de Pedro. Desde entonces, Andrés y Pedro fueron discípulos de Jesús.
Al principio no le seguían constantemente, como habían de hacerlo más tarde, pero iban a escucharle siempre que podían y luego regresaban al ladde su familia a ocuparse de sus negocios. Cuando el Salvador volvió a Galilea, encontró a Pedro y Andrés pescando en el lago y los llamó definitivamente al ministerio apostólico, anunciándoles queharía de ellos pescadores de hombres. Abandonaron inmediatamente sus redes para seguirle y ya no volvieron a separarse de EI.
AI año siguiente, nuestro Señor eligió a los doce Apóstoles; el nombre de Andrés figura entre los cuatro primeros en las listas del Evangelio.
También se le menciona a propósito de la multiplicación de los panes (Juan, 6, 8-9) de los gentiles que querían ver a Jesús (Juan, 12, 20-22)
Después de PentecostésAparte de unas cuantas palabras de Eusebio, quien dice que San Andrés predicó en Scitia, y de que ciertas "actas" apócrifas que llevan el nombre del apóstol fueron empleadas por los herejes, todo lo que sabemos sobre el santo procede de escritos apócrifos. Sin embargo, hay una curiosa mención de San Andrés en el documento conocido con el nombre de "Fragmento de Muratori", que data de principios del siglo III: "El cuarto Evangelio (fue escrito) por Juan, uno de los discípulos. Cuando los otros discípulos y obispos le urgieron (a que escribiese), les dijo: "Ayunad conmigo a partir de hoy durante tres días, y después hablaremos unos con otros sobre la revelación que hayamos tenido, ya sea en pro o en contra. Esa misma noche, fue revelado a Andrés, uno de los Apóstoles, que Juan debía escribir y que todos debían revisar lo que escribiese".
Teodoreto cuenta que Andrés estuvo en Grecia; San Gregorio Nazianceno especifica que estuvo en Epiro, y SanJerónimo añade que estuvo también en Acaya. San Filastrio dice que del Ponto pasó a Grecia, y que en su época (sigloIV) los habitantes de Sínope afirmaban que poseían un retrato auténtico del santo y que conservaban el ambón desde el cual había predicado en dicha ciudad. Aunque todos estos autores concuerdan en la afirmación de que San Andrés predicó en Grecia, la cosa no es absolutamente cierta.
En la Edad Media era creencia general que San Andrés había estado en Bizancio, donde dejó como obispo a su discípulo Staquis (Rom. 14,9). El origen de esa tradición es un documento falso, en una época en que convenía a Constantinopla atribuirse un origen apostólico para no ser menos que Roma, Alejandría y Antioquía. (El primer obispo de Bizancio del que consta por la historia, fue San Metrófanes, en el siglo IV).
MartirioEl género de muerte de San Andrés y el sitio en que murió son también inciertos. La "pasión" apócrifa dice que fuecrucificado en Patras de Acaya. Como no fue clavado a la cruz, sino simplemente atado, pudo predicar al pueblo durante dos días antes de morir. Según parece, la tradición de que murió en una cruz en forma de "X" no circuló antes del siglo IV.
En tiempos del emperador Constancio II (+361), las presuntas reliquias de San Andrés fueron trasladadas de Patras a la iglesia de los Apóstoles, en Constantinopla. Los cruzados tomaron Constantinopla en 1204, y, poco después las reliquias fueron robadas y trasladadas a la catedral de Amalfi, en Italia.
San Andrés es el patrono de Rusia y de Escocia.
Según una tradición que carece de valor, el santo fue a misionar basta Kiev. Nadie afirma que haya ido también a Escocia, y la leyenda que se conserva en el Breviario de Aberdeen y en los escritos de Juan de Fordun, no merece crédito alguno. Según dicha leyenda, un tal San Régulo, que era originario de Patras y se encargó de trasladar las reliquias del apóstol en el siglo IV, recibió en sueños aviso de un ángel de que debía trasportar una parte de las mismas al sitio que se le indicaría más tarde. De acuerdo con las instrucciones, Régulo se dirigió hacia el noroeste, "hacia el extremo de la tierra"". El ángel le mandó detenerse donde se encuentra actualmente Saint Andrews, Régulo construyóahí una Iglesia para las reliquias, fue elegido primer obispo del lugar y evangelizó al pueblo durante treinta años. Probablemente esta leyenda data del siglo VIII. El 9 de mayo se celebra en la diócesis de Saint Andrews la fiesta de la traslación de las reliquias.
El nombre de San Andrés figura en el canon de la misa, junto con los de otros Apóstoles. También figura, con los nombres de la Virgen Santísima y de San Pedro y San Pablo, en la intercalación que sigue al Padrenuestro. Esta mención suele atribuirse a la devoción que el Papa San Gregorio Magno profesaba al santo, aunque tal vez data de fecha anterior.
-Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV.  

jueves, 29 de noviembre de 2012

ALGO DE MUSICA.



27 DE NOVIEMBRE: INMACULADA DE LA MEDALLA MILAGROSA

 La vidente Santa Catalina Labouré

Catalina nació el 2 de mayo de 1806 en el pueblito de Fain-lès.Moutier, en la Cote-d'Or (Francia) y era la novena hija de una familia que contaría con once. Sus padres, Pedro Labouré y Luisa Magdalena Gontard, propietarios de la granja que ellos mismos trabajaban, eran profundamente cristianos. Formaron a su numerosa familia en el temor y amor de Dios. La devoción a María era muy estimada.
Por desgracia, la señora de Labouré murió en 1815. Catalina no tenía más que nueve años. Huérfana de su madre terrenal, la niña se buscó otra madre en la SS. Virgen. En efecto, poco tiempo después, una criada de la granja, la sorprendió subida sobre la mesa con la estatua de María que había tomado de la chimenea y la estrechaba sobre sus bracitos.
A los doce años, como consecuencia de la entrada de su hermana mayor en la Compañía de las Hijas de la Caridad, su padre le confió el cuidado de la casa, en cuya tarea fue ayudada por la anciana sirvienta y por su hermana menor Antonieta, llamada familiarmente Tonina. Los testigos en el proceso de beatificación han asegurado que se desempeñó muy bien en su cometido. Tonina reveló que a partir de los catorce años, pese a los trabajos agotadores, Catalina empezó a ayudar el viernes y el sábado y a concurrir a misa entre semana, en el Hospicio de Moutiers Saint-Jean, distante tres kilómetros. Prácticamente no fue a la escuela y sólo más tarde aprenderá a leer y a escribir aún bastante imperfectamente.
Desde su primera comunión había oído el llamado de Dios y soñaba con la vida religiosa. Rechazó varias veces propuestas de matrimonio. Dudaba sin embargo, en la elección de una comunidad. Un sueño la ayudó a orientarse.
Un venerable sacerdote se le había aparecido y le había dicho estas palabras:
- Un día serás feliz en venir hacia mí. Dios tiene sus designios sobre ti.
Algún tiempo después Catalina tuvo la oportunidad de ir a la Casa de las Hijas de la Caridad en Chatillon-sur-Seine. Entrando al locutorio su mirada se detuvo en un cuadro adosado a la pared:
Ese, exclamó, es el sacerdote que yo ví en sueño. ¿Cuál es su nombre?
Se le hizo saber que era San Vicente de Paúl. Desde ese momento no dudó más.
El 21 de abril de 1830 Catalina era recibida en el noviciado de la calle du Bac. Algunos día después tuvo la dicha de asistir a la traslación solemne de las reliquias de San Vicente de Paúl, desde Nôtre-Dame hasta la Capilla de los sacerdotes lazaritas, en la calle de Sèvres.
Su noviciado transcurrió ciertamente en el fervor, como lo atestiguan las gracias extraordinarias con que fue favorecida y su alma mariana debió apreciar profundamente la devoción muy particular que las Hijas de San Vicente tenían a la Inmaculada Concepción. Sin embargo nada en ella llamó la atención de los que la rodeaban. He aquí el juicio más bien insignificante que sus superiorers emitieron sobre ella cuando terminó el noviciado:
Catalina Labouré: fuerte, de mediana estatura, sabe leer y escribir para sí misma. Su caracter pareció bueno. Su inteligencia y juicio no son sobresalientes. Es piadosa. Trabaja en adquirir la virtud.
Catalina fue colocada entonces en París mismo en el hospicio del barrio Saint Antoine en la seccional XII y allí pasó toda su vida, entregada a los humildes trabajos de servir a los ancianos, atender la cocina, la ropería, el gallinero y la portería.
Catalina guardará secreto absoluto acerca de las apariciones de la Virgen María. Solamente su confesor, el Padre Aladel, fue el confidente. María lo quiso así y solamente cuando el confesor murió, pocos meses antes que ella, creyó Catalina que debía hablar a su superiora, porque la estatua que la Virgen había pedido aún no había sido hecha.
Catalina Labouré expiró el 31 de diciembre de 1876. Su cuerpo fue encontrado intacto con ocasión de su beatificación en 1933, y reposa en la Capilla de las Apariciones bajo el altar mismo en el que María se le apareció. Fué canonizada el 27 de julio de 1947.
Tal fue, dice el P. Gasnier O.P., aquella que la Santísima Virgen se eligió como mensajera cuando se dignó revelar al mundo su "Medalla Milagrosa" ¡Estaríamos tentados de sorprendernos de esta elección! Nuestro espíritu superficial, tan poco apto para juzgar las cosas sobrenaturales, esperaría encontrar en semejante vidente un caracter más definido, sucesos extraordinarios, éxtasis repetidos, una santidad deslumbrante y no hay nada de esto. Estamos en la presencia de un alma recta, sencilla, sin nerviosismo ni exaltación, dueña de sí misma, perfectamente equilibrada.
Dios hace bien lo que hace: el caracter de la vidente basta, en efecto, para autenticar su testimonio. Catalina dirá un día de sí misma a su Superiora que le felicitaba por haber sido favorecida con gracias extraordinarias:
¿Yo favorecida? Solo he sido un instrumento. No fue debido a mis méritos el que la SS. Virgen se me hubiere aparecido. Yo no sabía nada ni siquiera escribir; en la Comunidad aprendí cuanto sé y por este motivo la SS. Virgen me eligió, a fin de que no se pueda dudar.
No se podría hablar mejor. Dios tiene sus razones al elegir los instrumentos más humildes para sus obras más hermosas y las apariciones de la calle du Bac no son una excepción a esta regla.

Las Apariciones

Primera Aparición

La primera aparición tuvo lugar en la noche del 18 al 19 de julio de 1830, víspera de la fiesta de San Vicente de Paul y debía preparar a la vidente a su misión posterior.
He aquí como la describe ella misma en la relación que hace a su confesor:
Llegó la víspera de la fiesta de San Vicente. Nuestra buena Madre Marta, nos dio una charla sobre la devoción a los santos, en particular sobre la devoción a la SS. Virgen, charla que me inspiró un deseo tan grande de ver a la SS. Virgen que me fui a acostar con el pensamiento de que esa noche vería a mi buena Madre. ¡Hacía tanto tiempo que deseaba verla! Al fin me quedé dormida. Como se nos había distribuido un pedazo de género de la sobrepelliz de S. Vicente corté la mitad del mismo, me la tragué y me dormí con la idea de que San Vicente me obtendría la gracia de ver a la SS. Virgen.
En fin a las once y media de la noche, oí que alguien me llamaba por mi propio nombre:
Capilla Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
calle Rue du Bac Nº 140. París. Francia
- Hermana, Hermana.
Despertándome, miré hacia el costado de donde escuchaba la voz, que era del lado del pasillo. Corro la cortina y veo un niño vestido de blanco, de 4 o 5 años de edad, que me dice:
- Ven a la Capilla, allí te espera la SS. Virgen.
Inmediatamente me asaltó la idea:
- Me van a oír.
El niño me respondió:
- Quédate tranquila, son las once y media, todo el mundo duerme profundamente. Ven, te espero.
Me vestí rápidamente y me dirigí adonde estaba el niño que había permanecido de pie, sin adelantarse más allá de la cabecera de mi cama. El me siguió o más bien, yo le seguí, siempre a mi izquierda, por donde pasaba. Las luces estaban prendidas en todas partes, lo que me sorprendió mucho; pero mayor fue mi asombro cuando al entrar a la Capilla, la puerta se abrió, apenas el niño la hubo tocado con la punta del dedo. Mi sorpresa creció todavía más, cuando vi todos los cirios y antorchas encendidos, lo que me recordó la misa de Nochebuena. Sin embargo no veía a la SS. Virgen.
El niño me condujo al presbiterio, al lado del sillón del P. Director, me puse de rodillas y el niño quedó de pie todo el tiempo. Como me parecía larga la espera, yo miraba si las centinelas (las Hermanas designadas para vigilar durante la noche) no andaban por las tribunas. Al fin llegó la hora. El niño me alerta y me dice:
-  ¡He aquí a la SS. Virgen, hela aquí!.
Escucho un ruido, como el roce de un vestido de seda que venía del lado de la tribuna, del lado del cuadro de San José. Ella vino a detenerse sobre las gradas del altar del lado del Evangelio, en un sillón parecido al de Santa Ana; sólo que no tenía el mismo aspecto que el de Santa Ana.
Yo dudaba si sería la SS. Virgen. Sin embargo, el niño que estaba allí me dijo: ¡He aquí a la SS. Virgen! Me sería imposible expresar lo que experimenté en ese momento, lo que sucedía dentro de mí; me parecía que no veía a la SS. Virgen. Entonces el niño me habló no como un niño sino como un hombre, ¡con voz muy enérgica! Mirando entonces a la SS. Virgen, no hice más que dar un salto hasta Ella, me puse de rodillas en las gradas del altar, las manos apoyadas sobre las rodillas de la SS. Virgen.
Allí, transcurrió un momento, el más dulce de mi vida; me sería imposible decir todo lo que experimenté. Ella me dijo:
- ¡Hija mía! Dios quiere confiarte una misión. Tendrás que sufrir, pero sobrellevarás esto pensando en que lo haces por la gloria de Dios; serás atormentada hasta que lo hayas comunicado al que está encargada de dirigirte. Se te contradirá, pero tendrás la gracia, no temas. Háblale con confianza y sencillez; ten confianza y no tengas miedo. Verás algunas cosas, da cuenta de ellas. Te sentirás inspirada durante tu oración.
La SS. Virgen me enseñó como debía comportarme con mi Director y agregó muchas cosas más que no debo decir.
Respecto al modo de proceder en mis penas, me señaló con su mano izquierda, el pie del altar y me recomendó acudir allí y desahogar mi corazón, asegurándome que en ese lugar recibiría todos los consuelos de que tuviera necesidad.
- Los tiempos son muy malos. Calamidades van a caer sobre Francia, el trono será derribado; el mundo entero se verá trastornado por desgracias de toda clase (la SS. Virgen tenía aspecto muy apenado al decir esto). Pero venid al pie de esta altar: ahí las gracias serán derramadas sobre todas las personas que las pidan con confianza y fervor, serán derramadas sobre grandes y chicos. ¡Hija mía! me complazco en derramar mis gracias, sobre la Comunidad en particular, a la que amo mucho...
Respecto a otras Comunidades, habrá víctimas (la SS. Virgen tenía lágrimas en los ojos al decir esto). El Clero de París tendrá sus víctimas, el Arzobispo morirá (a esta palabra de nuevo las lágrimas) ¡Hija mía! La cruz será despreciada, correrá la sangre en la calle (aquí la SS. Virgen no podía hablar más, el dolor se pinta en su rostro). ¡Hija mía!, me dijo, todo el mundo estará triste.
(todos estos detalles se cumplirán al pie de la letra en 1870-1871).
Yo pensaba cuando sucedería esto. Entendí muy bien: cuarenta años.
No sé cuanto tiempo quedé a los pies de la SS. Virgen; lo único que sé es que cuando hubo partido, sólo percibí algo que se desvanecía, como una sombra que se dirigía hacia el costado de la tribuna, por el mismo camino por donde había llegado.
Me levanté de las gradas del altar y vi al niño en el mismo lugar donde lo había dejado; me dijo:
- ¡Se ha ido!
Volvimos por el mismo camino, siempre iluminado y ese niño estaba siempre a mi izquierda. Creo que ese niño era mi ángel de la guarda que se había vuelto visible para hacerme ver a la SS. Virgen, porque yo le había rogado mucho que me obtuviese este favor.
Estaba vestido de blanco, llevando una luz milagrosa delante de él, es decir estaba resplandeciente de luz, poco más o menos de cuatro a cinco años de edad. Escuché sonar la hora; no me dormí más.

Segunda Aparición

Esta es la gran aparición en la que María comunica a la Vidente el mensaje que debía transmitir. Nada mejor que dejar también aquí, la palabra a la misma Sor Catalina. La aparición tuvo lugar el 27 de noviembre de 1830, mientras las novicias se encontraban reunidas en la Capilla para la meditación de la tarde, víspera del primer domingo de Adviento. La escena se desarrolla en tres cuadros sucesivos y progresivos que introducen a la Vidente cada vez más profundamente en la inteligencia del mensaje y de todo el misterio mariano.
Era el 27 de noviembre de 1830, que caía el sábado anterior el primer domingo de Adviento. Yo tenía la convicción de que vería de nuevo a la SS. Virgen y que la vería "más hermosa que nunca"; yo vivía con esta esperanza. A las cinco y media de la tarde, algunos minutos después del primer punto de la meditación, durante el gran silencio, me pareció escuchar ruido del lado de la tribuna, cerca del cuadro de San José, como el roce de un vestido de seda.

Primer cuadro: La Virgen con el globo.

Habiendo mirado hacia ese costado, vi a la SS. Virgen a la altura del cuadro de San José. La SS. Virgen estaba de pie, era de estatura mediana; tenía un vestido cerrado de seda aurora, hecho según se dice "a la virgen", mangas lisas; un velo blanco le cubría la cabeza y le caía por ambos lados hasta sus pies; debajo del velo vi sus cabellos lisos, divididos por la mitad, ligeramente apoyado sobre sus cabellos tenía un encaje de tres centímetros, sin fruncido, su cara estaba bastante descubierta. Sus pies se apoyaban sobre la mitad de un globo blanco o al menos no me pareció sino la mitad, tenía también bajo sus pies una serpiente de color verdoso con manchas amarillentas. Con sus manos sostenía un globo de oro, con una pequeña cruz encima, que representaba al mundo; sus manos estaban a la altura del pecho, de manera elegante; sus ojos miraban hacia el Cielo. Su aspecto era extraordinariamente hermoso, no lo podría describir.
De pronto vi anillos en sus dedos, tres en cada dedo; el más grande cerca de la mano, uno de mediano tamaño en el medio y uno más pequeño en la extremidad y cada uno estaba recubierto de piedras preciosas de tamaño proporcionado. Rayos de luz, unos más hermosos que otros salían de las piedras preciosas; las piedras más grandes emitían rayos más amplios, las pequeñas, más pequeños; los rayos iban siempre prologándose de tal forma que toda la parte baja estaba cubierta por ellos y yo no veía más sus pies.
Esta fase fue silenciosa; preparaba la siguiente. El globo desapareció, la Virgen va a cambiar de actitud, a bajar la mirada y teniendo los dedos siempre guarnecidos de anillos con piedras preciosas destellantes, va a hablar a Sor Catalina.

Segundo cuadro: El anverso de la Medalla.

En ese momento en que yo la contemplaba, la SS. Virgen bajó sus ojos mirándome. Una voz se hizo escuchar y me dijo estas palabras:
- Este globo representa al mundo entero, especialmente a Francia... y a cada persona en particular.
Aquí yo no sé expresar lo que experimenté lo que vi.
- La hermosura y el brillo de los rayos tan bellos... son el símbolo de las gracias que yo derramo sobre los que me las piden, haciéndome comprender cuán generosa se mostraba hacia las personas que se las pedían, cuánta alegría experimenta concediéndoselas... Estos diamantes de los que no salen rayos, son las gracias que dejan de pedirme.
En este momento o yo estaba o no estaba, no sé... yo gozaba. Se formó un cuadro alrededor de la SS. Virgen, algo ovalado, en el que se leían estas palabras escritas en semicírculo, comenzando a la altura de la mano derecha, pasando por encima de la cabeza de la SS. Virgen y terminando a la altura de la mano izquierda: ¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!, escritas en caracteres de oro. Entonces oí una voz que me dijo:
- Haz acuñar una medalla según este modelo, las personas que la llevaren en el cuello recibirán grandes gracias; las gracias serán abundantes para las personas que la llevaren con confianza.

Tercer cuadro: El reverso de la Medalla.

En aquel instante me pareció que el cuadro se daba vuelta. Vi sobre el reverso de la Medalla la letra M, coronada con una cruz, apoyada sobre una barra y, debajo de la letra M los sagrados Corazones de Jesús y de María, que yo distinguí, porque uno estaba rodeado de una corona de espinas y el otro, traspasado por una espada.
Inquieta por saber que sería necesario poner en el reverso de la Medalla, después de mucha oración, un día, en la meditación, me pareció escuchar una voz que me decía:
- La letra M y los dos corazones dicen lo suficiente.
Las notas de la Vidente no mencionan las doce estrellas que rodeaban el monograma de María y los dos corazones. Sin embargo han figurado siempre en el reverso de la medalla. Es moralmente seguro que este detalle ha sido dado de viva voz por la Santa en el momento de las apariciones o un poco más tarde.

Tercera Aparición

El P. Aladel, confesor de Sor Catalina, recibió con indiferencia, hasta se puede decir con severidad, las comunicaciones de su penitente. Le prohibió aún darles fe. Pero la obediencia de la Santa, atestiguada por su mismo Director, no tenía el poder de borrar de su mente el recuerdo de lo que ella había visto. El pensamiento de María y lo que Ella pedía no la dejaban, ni tampoco una íntima convicción de que la volvería a ver.
En efecto, en el curso del mes de diciembre de 1830, Catalina fue favorecida con una nueva aparición, exactamente parecida a la del 27 de noviembre, y en el mismo momento, durante la oración de la tarde. Hubo sin embargo una diferencia notable. La SS. Virgen se apareció no a la altura del cuadro de San José, como la vez anterior, sino cerca y detrás del Tabernáculo.
Sor Catalina debía tener la certeza de que no se había equivocado en el momento de la visión del 27 de noviembre. Recibió nuevamente la orden de hacer acuñar una medalla según el modelo que veía. Termina el relato de esta aparición con estas palabras:
Decirle lo que sentí en el momento en que la SS. Virgen ofrecía el globo a Nuestro Señor, es imposible expresarlo, como también lo que experimenté mientras la contemplaba. Una voz se hizo escuchar en el fondo de mi corazón y me dijo: Estos rayos son el símbolo de las gracias que la SS. Virgen consigue para quienes se las piden.
María insistió de una manera muy especial sobre el simbolismo del globo que Ella tenía en sus manos:
- Hija mía, este globo representa el mundo entero, particularmente a Francia y a cada persona en particular. Fíjese bien (dirigiéndose a su Confesor): el mundo entero, particularmente Francia y a cada persona en particular.
Por eso, Sor Catalina acaba su relato con esta exclamación: 
¡Oh que hermoso será escuchar decir: María es la Reina del Universo y particularmente de Francia! Los niños gritarán: María es la Reina de cada persona en particular.

Triduo en honor de la Virgen de la Medalla Milagrosa.
Por la señal de la Santa Cruz, etc.

ACTO DE CONTRICION.

Oración para todos los días:
¡Oh María sin pecado original concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
¡Dulcísima Reina de los cielos y de la tierra!; que por amor a los hombres te dignastes a manifestarte, a vuestra sierva Sor Catalina, con las manos llenas de rayos de luz; a fìn de hacer saber al mundo que deseas derramar abundantes gracias sobre todos los que con confianza te piden; Concèdeme Madre mía, que a imitación de Sor Catalina derrames en mi alma la luz necesaria para conocer mi nada y mi miseria; y lo mucho que debo a mi Padre Dios, por tantísimos beneficios, como me ha dispensado; y que cumpliendo su voluntad en esta vida; pueda gozarle en Tu compañía eternamente en el cielo. Amén.

Tres Ave Marías, y 3 veces la jaculatoria “Oh María sin pecado original concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos”.

Primer Día:

¡Amorosísima Madre mía!, que placer tiene mi alma, cuando considero que tantos deseos tienes en concederme vuestros favores; que no esperas otra cosa, sino que acuda a Tì, para remediar nuestros males y llenarnos de vuestras gracias y dones.
Oh María, mi Madre amada, reina de la Corte Celestial, te ruego que todos acudamos siempre a Tì, como nuestra única esperanza.

Oración Final:

Acuérdate, ¡Oh piadosísima Siempre Virgen María!, que no se ha oído decir jamás; que ninguno de los que han recurrido a vuestra protección, e implorado vuestro socorro, haya sido abandonado de Tì. Animado con esta confianza, ¡Oh Virgen de las Vírgenes!, a Tì vengo; gimiendo bajo el peso de mis pecados, me postro a Tus pies.
¡Oh Madre del Divino Verbo!, no desprecies mis súplicas; antes bien, escúchalas favorablemente, y dignate acogerlas. Amén.

Tres veces la jaculatoria: “Oh María sin pecado original concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos”.

Segundo Día:

¡Santísima Madre de Dios!, ¡Señora nuestra y mi tierna Madre!; que consuelo tan grande siente mi corazón, cuando contempla Tu imagen, como te viò Sor Catalina, con un globo en vuestras Divinas Manos, que representaba toda la tierra, y lo estrechabas sobre vuestro pecho; simbolizando así el amor que tienes a los hombres. Concèdeme, ¡oh Divina Madre Eterna! ¡Oh Madre mía!, el que sepamos corresponder a tanto amor, procurando imitar vuestras virtudes. Así sea.

Continúe con la oración final.

Tercer Día:

¡Virgen Inmaculada!. ¡Celestial Madre mía! Con que placer llego ante Tu Santísimo Altar; para contemplar Tus virtudes y exponer mis penas. Que aliento santo cobra mi espíritu, al acercarme ante Tu Sagrada Imagen; donde veo representada la más profunda humildad; una modestia admirable y el resto de todas las perfecciones con que el Señor Dios te adornó.

Haz ¡Madre Santísima!, ¡Divina y Celestial Señora! ¡Reina del Clero, de los apóstoles! ¡Madre del Mecías! ¡Hija predilecta de Dios Padre! Que oigamos siempre Tus maternales avisos, para que arrepentidos de nuestras culpas, e imitando vuestras virtudes; logremos la inmensa dicha de estar contigo en el cielo, por toda la eternidad. Así sea.

Continúe con la oración final.


San Saturnino

29 de noviembre de 2011
San Saturnino

San Saturnino, obispo y mártir, es uno de los santos más populares en Francia y en el norte de España

La primera referencia escrita es la Passio Saturnini (430-450 d. C.). Según su autor, Saturnino fijó su residencia en Toulouse en el 250 d. C., bajo el consulado de Decio. Había llegado allí desde el Aegyptum romano. Ya en Egipto había reunido los primeros frutos de su predicación, atrayendo a la fe en Cristo a un buen número de ciudadanos. Y después de un largo viaje que le llevó hasta Roma, atravesó el valle del Ródano hasta la Galia. En Arles hizo innumerables conversiones; tambien en Nimes, donde convirtio al cristianismo al futuro San Honesto al que ordenó sacerdote.
Invitado a Pamplona, Saturnino cruzó los Pirineos con el futuro San Honesto, habiendo dejado al cuidado de las comunidades convertidas a Saint Papoul. En esta ciudad, Saturnino bautizó a San Fermín, futuro obispo de Amiens. Más tarde, habiendo tenido noticias del martirio de Saint Papoul, regreso a Toulouse, después de consagrar a San Honesto como obispo de Pamplona.
Cuenta la leyenda que en el Capitolio de Toulouse, el principal templo pagano, dedicado a Júpiter Capitolino, en donde los sacerdotes ofrecían el sacrificio al dios un toro para obtener las gracias que pedían los fieles, los sacerdotes observaron que sus divinidades ya no pronunciaban oráculos, mantuvieron un consejo y dijeron: "nuestros dioses están mudos porque están irritados ya que permitimos la presencia de su enemigo Saturnino entre nosotros". En ese momento exacto, el obispo pasaba por delante del Capitolio camino de un pequeño oratorio de su propiedad, los sacerdotes lo señalaron a la muchedumbre que rodeó amenazadora a Saturnino y le impuso que sacrificara un toro sobre el altar de Júpiter, ante el rechazo del obispo de sacrificar al animal y, sobre todo, por lo que consideraban los paganos un ultraje a la divinidad, puesSaturnino dijo que no les tenia miedo a los rayos de Júpiter, ya que era impotente porque no existía, lo agarraron enfurecidos y lo ataron al cuello del toro, al que picaron para que corriera escaleras abajo del Capitolio arrastrando al obispo. El toro se paró en la calle del "Taur" o del toro y el santo murió con la cabeza destrozada. Su cuerpo despedazado fue abandonado en la calle, de donde lo recogieron dos piadosas mujeres que le dieron sepultura.
Sobre esa tumba, un siglo después, San Hilario construyó una capilla de madera que pronto fue destruida y se perdió por algún tiempo su recuerdo. Hasta que a finales del siglo IV el duque Leunebaldo, volviendo a encontrar las reliquias del mártir, hizo edificar en ese lugar una iglesia dedicada a San Saturnino, en Francés Saint-Sernin-du-Taur. En los primeros años del siglo V los restos de San Saturnino fueron rescatados por el obispo Exuperio, y enterrados en la iglesia especialmente construida para albergar sus restos por el Obispo Silvio. Esta iglesia tomó definitivamente el actual nombre de Notre-Dame du Taur.
Fue en el siglo VI cuando San Saturnino fue objeto de mayor culto y a su vez protagonista de numerosas leyendas. En cualquier caso, el culto de San Saturnino se extendió por Francia, especialmente la zona suroeste, y el norte de España. En 1251, Alfonso de Poitiers, hermano de San Luis, ofreció la Santa Espina a los canónigos de San Saturnino y bajo el mandato del abad Arnaud de Villemur (1262-1289), el cuerpo de San Saturnino fue trasladado a una magnifica urna sobre la plataforma de un baldaquino gótico.
EL 26 de noviembre de 1611 el Ayuntamiento de Pamplona tomaba el acuerdo de declarar a San Saturnino patrón de la ciudad. Aquellos ediles de hace cuatro siglos, que a la hora de tomar esta decisión valoraron en aquél momento la labor misionera en Pamplona que tradicionalmente se atribuye al mártir San Saturnino en su condición de primer evangelizador de la religión cristiana en la entonces romana Pompaelo (actual Pamplona), no sospechaban entonces que siglos después todavía iba a ser creencia generalizada en muchos pamploneses que el patrón de Pamplona era uno de los bautizados por San Saturnino: San Fermín, hijo del senador Firmo. El patrón de Pamplona es San Saturnino; y que San Fermín y San Francisco Javier son copatronos de Navarra por partes iguales.
Lo cierto es que desde el 26 de noviembre de 1611 San Saturnino se erige en patrón y protector de la ciudad de Pamplona. Aquél acuerdo alcanzado ese día establecía que la noche del día 28 de noviembre se encendiesen hogueras en su honor; y que el día 29 se hiciese una procesión solemne, desde la Catedral hasta la iglesia que lleva su nombre, es decir, hasta la iglesia de San Saturnino, o de San Cérnin. En ese cortejo estaría presente el Cabildo catedralicio, quienes debían de ocuparse de celebrar la misa y de predicar el sermón correspondiente a la misma.

martes, 27 de noviembre de 2012


SAN FACUNDO Y SAN PRIMITIVO


27 de noviembre



SAN FACUNDO Y SAN PRIMITIVO,,
Mártires
(Siglo IV, P. C.)



   Los santos Facundo y Primitivo, hijos de san Marcelo, centurión romano, fueron martirizados, gobernando en Galicia Ático el cual mandó pregonar un sacrificio público a una estatua del sol, que estaba en la ribera del río Cea, y era tenida en mucha veneración por toda aquella comarca. Al llegar el día señalado para el sacrificio, se juntó mucha gente, el mismo Ático, para dar ejemplo a los demás, hizo su adoración, y como era el gobernador, todos los demás le siguieron, menos Facundo y Primitivo, que no se quisieron hallar presentes en el sacrificio. Mucho sintió esto Ático; los mandó prender e interrogar, y después de varias preguntas y respuestas, entendiendo que perdía el tiempo en quererles persuadir que adorasen a sus falsos dioses, determinó darles atroces tormentos. Les quebraron los dedos de las manos, les lastimaron cruelmente las piernas, apretándoselas con una manera de cepo que como prensa se iba cerrando poco a poco; y así fatigados por una parte de los tormentos, y por otra consolados y alegres por ver que padecían por Cristo, les mandó Ático llevar a la cárcel.

   Para tentarlos y probar si con blandura y regalo les podría atraer a su voluntad más fácilmente que con tormentos, les envió ricos manjares, que los dos santos hermanos no quisieron recibir; y Ático, teniendo esto por desacato é injuria, encendido de cólera y furor, los mandó echar en un horno encendido, donde estuvieron tres días con mucho alivio y refrigerio.

   Pretendió matarlos dándoles ponzoña en la comida, y los santos, cuando se la trajeron, entendiendo lo que venia en ella, dijeron: « Nosotros no habíamos de gustar esta vianda, porque bien sabemos lo que hay en ella; pero para que Ático se desengañe y se manifieste más la virtud de Cristo, a quien servimos y adoramos, la comeremos toda.» Hicieron la señal de la cruz sobre ella y la comieron, y el veneno perdió su fuerza por virtud de la santa cruz y de aquel Señor a quien todas las cosas obedecen. Cuando vio esto el que había aparejado la Ponzoña, quemó sus libros y se hizo cristiano.

Todo esto era echar aceite en el fuego y abrasar más el corazón empedernido de Ático, el cual comenzó de nuevo a atormentar a los dos santos hermanos, despedazando carnes, sacándoles los nervios con garfios de hierro, echándoles aceite hirviendo por todo su cuerpo, Pegándoles hachas encendidas a los costados, y derramando en las bocas cal viva, mezclada con vinagre; no se contentó el impío tirano con esta tan desaforada é impía crueldad; el mismo Ático dijo:  «Cegadlos, porque me turban cuando me miran. » sufriendo este martirio con gran constancia y mansedumbre, le dijo uno los santos: «Mejorado nos has la vista, pues vemos ahora con solos los ojos espirituales.»

Estando sangrientos y llagados fueron colgados de los pies, y saliéndoles mucha sangre por las narices, los verdugos los dejaron por muertos; al cabo de tres días fueron hallados vivos con sus ojos enteros y claros, y las llagas sanas como si nunca hubieran sido atormentados. Mandó Ático desollarlos vivos; y ejecutándose este tormento, uno de los que estaban presentes dio grandes voces, diciendo: «Veo bajar dos ángeles con dos coronas en las manos.» Entonces Ático, turbado, dijo como por escarnio: «Cortadles las cabezas, para que ellas vayan a buscar esas coronas.»

   Su martirio fue el 27 de noviembre, cerca del año 304.

   Sus cuerpos fueron sepultados por los otros cristianos en el mismo lugar donde fueron martirizados, junto al río Cea.

   Hacen mención de tos santos mártires el Martirologio romano, y Vaseo y Marineo Sículo.  (P. Ribadeneira.)

Facundo y Primitivo (mártires)

Facundo y San Primitivo
Facundo y Primitivo mártires.jpg
San Facundo y San Primitivo.
Festividad27 de noviembre
De los nombres de San Facundo y San Primitivo deriva el de la villa de Sahagún, situada al sureste de laprovincia de León.
Los datos históricos sobre estos mártires son confusos debido a que supuestamente vivieron en el siglo III. Se cree que san Marcelo y santa Nonia eran los padres de estos dos hermanos que vivieron en los alrededores del río Cea, situado en la actual provincia de León.
Los testimonios conservados sobre la fecha de su martirio difieren, dado que El Breviario de Sahagún dicta que los hechos sucedieron durante el reinado de Marco Aurelio entre los años 161 y 180, cuando Ático era cónsul en España. Sin embargo un pergamino del siglo XI sitúa el martirio en el siglo III siendo cónsules en España Ático y Pretextato¹

[editar]Leyenda

Todos los testimonios recogidos sobre su martirio concuerdan en que la historia aconteció de manera que al llegar un día el cónsul Ático a la guarnición romana de Cea mandó publicar un edicto por el cual todos los moradores de aquellas comarcas deberían ofrecer sacrificio a un famoso ídolo romano. Al negarse los dos hermanos diciendo que profesaban la religión de Jesucristo fueron encarcelados.
La Historia del Real Monasterio de Sahagún, compuesta por el monje Romualdo de Escalona en el s. XVIII, resume el martirio en:
...Persistiendo firmes los dos jóvenes en la confesión de su fe, Ático[...] multiplicó en ellos las más crueles torturas, desde el horno encendido al que fueron arrojados, hasta hacerles beber una pócima mortal que aquellos apuraron sin que les hiciera daño alguno, lo que motivó la conversión del sofista acusador. Siguiéronse los tormentos del potro, las uñas de hierro con que les arrancaron los nervios, de aceite hirviendo con que fueron rociados sus cuerpos, y las teas encendidas que luego les aplicaron. Más tarde se les vaciaron los ojos de sus órbitas, se les colgó de un hastial muy alto, cabeza abajo, del que se les bajó cuando creyó ya muertos; pero el pasmo de las circustantes rayó casi en la asonada [...] cuando la muchedumbre les vio indemnes y curados, mientras uno de la multitud exclamó estar viendo a dos seres divinos que traían por los aires sendas palmas y coronas para Facundo y Primitivo. Oído lo cual, ordenó Ático que les fueran cortadas las cabezas, para impedir la proclamada coronación, brotando al punto de los cuellos mutilados sangre y agua, signo claro de que a Dios eran aceptos, tanto su martirio, cuanto la ofrenda casta de su fe. Acto seguido [...] los sagrados restos fueron arrojados al río Cea.
Esto supuestamente sucedió el 27 de noviembre cerca del año 304.
Sus cuerpos fueron arrojados al río y encontrados donde fueron enterrados y en el lugar en que más tarde habrían de edificarse el monasterio y la villa de Sahagún.

[editar]Hagiografía

Según la primera Crónica anónima de Sahagún hay dos hechos hagiográficos. El primero es el martirio de los santos, y el segundo nos muestra la liberalización de un prisionero, por parte de Facundo, en los tiempos difíciles que siguieron la muerte de Alfonso VI.
El primer hecho lo narra así:
...A todos los leedores del presente libro e crónica atentos oidores, por çierta cogniçión e de los padres antiguos vera relaçión, sea manifiesto que en el tienpo que el noble e poderoso barón Marcho Antonio regía e governaba el estado de la república del ynperio romano los nobles cavalleros e bienabenturados mártires de Jesuchristo, Facundo conbiene a saver e Primitivo, nasçidos e criados en España, e en ella, ante el acatamiento del soberano señor con muy fiel e singular devoçión conbersando e al mundo çiego gran claridad çelestial e exenplos virtuosos dexando, ellos fenesçieron su potrimera e mui religiosa e acavada vida con fin mui glorioso e mucho açepto e agradable al señor, pues que, finalmente derramada la su preçiosa sangre de sus sagrados cuerpos, sus ánimas meresçieron, mediante la graçia divinal subir al muy alto trono de la gloria celestial².
El segundo hecho sucedió en el siglo XI y lo describe:
...E ahe que en la ora mui callada de una noche, como el gallo mensajero de la luz aún no obiese ronpido los altos silençios de la noche profunda con su canto e batimiento de las alas; e el mezquino mançevo, fatigado con el gran pesor del fierro, dormióse; un barón de entera hedad e ávito honrrado, bestido de manto blanco, se le presentó; e, despertándolo demandó que qué façía. E él despertado e en uno enbaçado, respondió: <<¿Qué otra cosa, mezquino, puedo yo façer si non llorar mis miserias, pues que soi atormentado con fanbre e con se[d], e fatigado con frío, e mucho afligido con las duras aspereças de las cadenas?>>. E díçele: <<¿Por qué non fuyes?, ¿por qué non puedes escapar las penas que padeçes e non te esfuerças a salir dende?>>. Respondió: <<Non puedo, por quanto yago con las piernas atadas con fierro e los mis pies non puedo endresçar, agraviados con gran peso de fierros; e bien que yo yaçiese suelto, la mi foída enbargarían la muela de gran peso sobrepuesta, e las manos de los cavalleros armadas, e la puerta de la casa fírmemente cerrada>>. E díxole: <<Non temas, prueba e faz lo que podrás, ca yo confío en que la divina bondad te ayudará; e porque tú tantos malos te con[n]fortará; e por tanto toma esfuerço e no temas; e salido fuera, bate lurgo apriesa a la iglesia; save que yo soi el mártir de Jesuchristo Facundo, que te mando e amonesto estas cosas>>. Las cuales cosas oídas, aquél se levantó e estuvo sobre sus pies, así como eran atados con fierro, e poniendo la mano sobre la tabla e piedra molar con la qual la puerta de la carçel era çerrada, con pequeño empujón quitó e alançó; e ya salido, estudo açerca de los cavalleros, los quales yaçían mucho apremiados por el sueño e roncavan. Mas como al son de los fierros non despertasen, allegó a la puerta e quitó la tranca de madera, e la çerradura, e el candado de fierro, e ligeramente sin llave alguna abrió. E abierta la puerta, como vido yaçer los belantes canes, fue mucho espantado e enbaçó; e temiendo que sentida su partida ladrasen e con su ladrido despertasen los cavalleros e le feriesen con sus espadas, bolbió el paso atrás e tornóse para la cárçel. E así como atónito e turvado, non saviendo qué se fiçiese, yaçía mui espantado; e luego, la personaque le apareçiera estovo ante él, e mucho denostando su pereça e negligençia, amonestóle otra vez que se partiese. Mas como él raçonase e dixese que él non podría foir por la presençia de los cavalleros e la crueldad de los canes, pero todavía este varón que le apareçió, le dixo: <<Sal fuera, nin temas los cavalleros, nin espavorezcas los canes, ca sepas que de ninguno serás preso, nin sentido>>. Las quales cosas dichas, la persona que le fablava se partió, pero él, rebolviendo muchas cosas en su coraçón, salió fuera de la cárçel, e pie a pie, muy quedo, pasó los cavalleros que roncavan; e, abriendo la puerta, endresçó el paso mui temblando entre los belables canes; mas ellos, por la divinal permisión, quasi fuera de sentido, como si fuesen de madero o de mármol, non solamente que non ladraron, mas aún la cabeça non alçaron. Pasados ya los canes, sintiendo el hombre ser librado mediante la birtud divinal, poco a poco, ansí como era en los grillos, sonando los fierros, a las puertas de la iglesia bino e batió. E por abentura ya los monjes se avían levantado a çelebrar el divinal ofiçio; e ya el cántico grado reçavan, como es de costunbre. E, batiendo él la puerta, vino el sacristán; e abierta la puerta, por orden todas las cosas que le acaesçieran e açerca de [sí] la dibina piedad por sus santos avía fecho recontó por menudo; e benido ante el altar, estudo postrado fasta en tanto que fue acavado el ofiçio matutinal. E benida la mañana, la guardia del monesterio llamó al ferrero e quebrantóle los fierros e dexóle ir. En el qual tienpo yo non fui presente, ca tem[i]endo la graveça e peso de mis pecados, en ese año, por graçia de devoçión e oraçión, fui a visitar la Tierra Santa, conbiene a saver, los lugares de la yncaraçión del Señor e de su nasçimiento e de la pasión e resurrecçión e asçensión e del santo sepulcro suyo; e por tanto, como ya dixe, non fui presente. Mas del sacristán e de los otros monjes oy todo los sobredicho³

Santa Catalina de Alejandría
Santa Catalina nació en una de las bonitas ciudades de Egipto, Alejandría, la segunda más importante en número de habitantes de este país. Quien ha estado en ella, habrá podida comprobar que se respira encanto por todas partes, no en vano allí estuvo el Faro -una de las siete maravillas del mundo- y la gran biblioteca alejandrina, ambas desaparecidas. Fue una de los grandes focos de sabiduría, allí nacieron muchos de los grandes teólogos del cristianismo, los llamados "padres de la Iglesia" como: Orígenes (s.III), Atanasio el Grande (s.III-IV) y San Cirilo (S.IV-V) entre otros. Al final de este especial te daré enlaces interesantes sobre esta ciudad que no te puedes perder.
Una santa con el don de convencer 
Santa Catalina nació en el siglo III en el seno de una noble familia rodeada de criados y riquezas. Todos los que escriben sobre ella nos la presentan como una gran estudiante, especialmente en "letras". Alejandría estaba por aquél entonces bajo el dominio del emperador Maximino, que hacia el año 310, promulgó un edicto, en el que ordenaba que acudieran a la ciudad todos los habitantes de la comarca para ofrecer sacrificios a los dioses, castigando severamente a cuantos se negasen.
Dice la tradición que nuestra santa se presentó ante él y mantuvo un largo debate sobre el creador del mundo y las leyes que lo rigen. Maximino, profundamente impresionado por su belleza y sabiduría, decidió encontrarse de nuevo con ella en otra ocasión para seguir debatiendo. Lo que no sabía nuestra santa, es que el emperador reuniría a los 50 sabios más importantes de la ciudad. La víspera de este gran debate, un ángel se apareció a Catalina y le dijo que no temiese, pues el Cielo le comunicaría abundancia de luz. Llegó el día y sentaron a nuestra amiga en medio de los filósofos y el más anciano de todos ellos fue el primero en hablar. Intentó persuadir a Catalina de que debía adorar al Sol bajo el nombre del dios Apolo. Adujo que el astro rey es el que rige las estaciones del año, fertiliza los campos, pinta las flores y produce los metales en las entrañas de la tierra. Catalina respondió: "Si el Sol es el más hermoso de todos los astros, toda la luz con que brilla se la debe a la magnificencia de Dios". Nuestra santa añadió que el mismo Sol se oscureció cuando Jesús murió en la cruz. La verdad es que Santa Catalina dijo muchas más cosas que convencieron no solamente al filósofo más anciano, sino a todos los que participaban en aquel debate que rehusaron contradecirla. El emperador Maximino, furioso, condenó a muerte a todos ellos y después sometió a Catalina al martirio en la rueda de molino llena de clavos.
En la imagen que puedes ver de Santa Catalina en mi web, puedes apreciar como lleva en su mano derecha la rueda de molino con la que fue martirizada. En su mano izquierda trae la palma -señal que falleció mártir- y el libro de Evangelio. Una leyenda cuenta que una vez muerta, los ángeles la enterraron en el Monte Sinaí, donde más tarde se alzó un monasterio bajo su nombre.
Protección y devoción
La Facultad de Teología de París eligió a Santa Catalina como patrona; esta protección se hace extensiva a todos los filósofos. La tradición la considera también como protectora de las chicas jóvenes que buscan novio (junto a San Antonio de Padua y Santa Gema), y se dice que el anillo de compromiso siempre estará a salvo si antes de la boda se consagra a la santa, o sea, que el matrimonio será feliz. Es también la patrona de la ciudad de Jaén. Hace siglos, los estudiantes de Catalunya la tenían también como abogada.
El templo más importante que tiene dedicado es el del Monasterio ortodoxo del Sinaí (Egipto). Te invito a visitar estas páginas donde verás fotos del mencionado monasterio y datos sobre él:
http://www.touregypt.net/mountmoses.htm
http://www.touregypt.net/catherines.htm
Como ya sabes, en el Monte Sinaí Moisés recibió las Tablas de la Ley por parte de Dios. En el monasterio hay incluso una zarza que simboliza la que representaba a Dios cuando se apareció a Moisés.  
Onomástica: 25 noviembre. Fíjate que sólo falta un mes para Navidad, de allí que en catalán exista el dicho de que "De Santa Catarina a Nadal, un mes cabal", que traducido al castellano sería "De Santa Catalina a Navidad un mes escaso".

Oración
Gloriosa Santa Catalina de Alejandría, portento de sabiduría y elocuencia. Quisiéramos parecernos a ti en ese conocimiento admirable de las ciencias y de la fe para ser testigos de Jesús en el mundo. Alcánzanos esa fe y esa ciencia para que seamos siempre capaces de dar razones de nuestra creencia y también de nuestra esperanza. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 La ciudad de Alejandría
Uno de los grandes países que te recomiendo para pasar un tiempo de vacaciones es Egipto, y de entre las ciudades más bellas está Alejandría. Fue construida por indicación de Alejandro Magno en los años 332 y 331 antes de Cristo por el arquitecto griego Dinócrates donde se encontraba la antigua villa de Rhakotis. Nombrada en honor a su fundador, -quien nunca vio la ciudad construida, pero fue enterrado en ella-, la ciudad se convirtió rápidamente en un importante centro cultural, intelectual, económico y político en la antigüedad. Su famosa biblioteca se dice que llegó a tener mas de 500.000 textos con los más variados tópicos de la época.Hospedaba una de las siete maravillas del mundo, "el Faro de Alejandría" con 120 metros de altitud y que fue derribado en el siglo XIV. Puedes darte una idea de lo que era este faro en http://www.ciudadfutura.com/magno/index10.htm
Más datos sobre Alejandría en:
http://home3.worldonline.es/boreal16/alejandria/ciudad.html
http://www.angelfire.com/al/alexandriano1/
http://alexandriatour.com/ (página oficial de la Oficina de turismo de Egipto)
http://touregypt.net/ oficina de turismo de Egipto
Tu nombre en el jeroglífico egipcio: Aquí tienes una curiosidad muy divertida, ¿te gustaría saber como se escribe tu nombre en el antiguo jeroglífico egipcio?. Pues vete ahttp://egipto.com/museo/alphabet/alpha.html También tendrás la oportunidad de enviar el nombre de la persona que tu más quieras en su propio correo electrónico. ¡Vale la pena!

La ermita de Santa Caterina en Torroella de Montgrí
Esta ermita está situada en el término municipal de Torroella de Montgrí (Girona), en el entorno de la montaña del Montgrí a pocos quilómetros de esta población y de las de Bellcaire d'Empordà y Ullà. Desde el mismo macizo podemos acceder a pie, pero si somos perezosos podemos ir en coche desde el camino antiguo de Torroella a Bellcaire d'Empordà, así como en el cruce que sale desde esta última localidad. En el día del aplec (romería), los accesos están señalados. El coche nos dejará a pocos metros del templo.
Según los datos históricos, la ermita fue fundada en 1396 por tres ermitaños que vivían ascéticamente en Montserrat. Sus nombres eran: Bertomeu Caboters, Pere Tarasacó y Berenguer de Güell (datos reflejados en el libro "Ermites i santuaris de la diòcesi de Girona" del historiador Josep M. Marquès). Otras fuentes populares indican que no fueron tres ermitaños sino tres monjes del mismo monasterio de Montserrat. Sea como fuese, la ermita de Santa Caterina -que así se llama en catalán- de Torroella de Montgrí es junto al Santuario de la Fontsanta situado en Jafre, el templo de devoción popular más apreciado por los pueblos de esta zona del ampurdán: Torroella, l'Estarit, Bellcaire d'Empordà, Ullà, Gualta, l'Escala, y Verges de entre otros. La prueba es la gran concurrencia de personas que acuden al aplec que se celebra el domingo antes de la fiesta de la santa (25 de noviembre), a no ser que el mismo día 25 sea domingo. Claro está que muchas de las 3.000 personas que se calculan que participan cada año en el evento van a pasar un día de relax y que sirve como un punto de encuentro para reencontrarse con antiguos amigos y vecinos de la zona, algunos puede que ni asistan a la misa, pero el interior del templo se llena de velas durante todo el día con peticiones a la santa, incluso ofrendadas por personas que a lo largo del año ni tan siquiera pisarán una iglesia. Es un ejemplo de lo fácil que es evangelizar, aunque sea con pequeñitos granos de arena, a personas alejadas de la fe. Hay quienes critican estos "aplecs" porque transcurren en ellos más la "fiesta" que la "devoción", pero si no existiesen, muchos de los que asisten a ellos no conocerían para nada algunos elementos de la fe cristiana.  El aplec de Santa Caterina es el último del año de los importantes que se celebran en la diócesis de Girona.
En 1999 se restauró el retablo barroco del siglo XVIII obra del artista figuerense Joan Torras. También en el 2000 se restauraron diferentes cuadros y el interior de la iglesia. Curiosamente, la imagen que se venera no tiene nada que ver con la iconografía tradicional que se le ha dado la santa, de aquí que no la haya incluido para ahorrar confusiones.
Es muy tradicional que todos los que participan en el aplec toquen durante todo el día la campana de la ermita, a excepción de cuando se celebra la Santa Misa. El sonido llega perfectamente hasta los pueblos de Torroella, Ullà y Bellcaire. Los actos consisten en una Misa, audición de sardanas y comida popular. También se sortea entre los asistentes un cordero. Antiguamente, dicho animal era "paseado" días antes de la fiesta por las calles del pueblo. Una vez finalizado los actos, los más atrevidos suben al castillo del Montgrí, visitan "el cau del duc" (una cueva) y bajan a pie por el "pedrigolet" -un camino muy pronunciado lleno de piedras-.
El escritor Victor Català (pseudónimo de Caterina Albert), en un fragmento de su conocido poema "solitud", se inspiró en la ermita de Santa Catalina. Se puede ver el texto concreto escrito en un plafón en las instalaciones del santuario.
"En Manelet"
Así, de esta forma tan simpática le llaman al Niño Jesús todos aquellos que acuden a la fiesta. "Manelet" lo podríamos traducir como "Manolito". Como ya sabes, el nombre de "Manuel" procede de "Emmanuel" ("Dios está con nosotros"), nombre relacionado con el Mesías (Jesús). En el recinto de la ermita, concretamente en el primer piso, hay esta hornacina con la imagen del Niño Jesús. Por un pequeño agujero sale su mano derecha y los asistentes a la fiesta le ponen una moneda que por arte de "magia" el Niño la introduce en el interior. Como te puedes imaginar, hay una persona que "disimuladamente" se encarga de ello gracias a un mecanismo instalado detrás de la hornacina para que esto se haga realidad. Quienes se lo pasan de maravilla con este "artilugio" son los más pequeños. La tradición invita a pedir un deseo al Niño Jesús en el momento de hacer la ofrenda.
El Pozo
Uno no puede marchar de la ermita sin antes echar una visita al "pozo". Antes, más que ahora, las familias de Torroella, Bellcaire y Ullà explicaban a sus pequeños que los niños no venían de París, sino del pozo instalado en el templo de Santa Caterina. Cuando los padres deseaban tener un niño, iban al pozo a buscarlo. ¡Caray que fácil!. Hoy más que nada, los devotos se acercan al pozo para pedir un deseo delante de un plafón de cerámica que hay en el interior con la imagen tradicional de la santa y después lanzan una moneda al vacío. Como ya te he comentado anteriormente, la tradición considera a Santa Catalina como protectora de las chicas jóvenes que buscan novio, y se dice que el anillo de compromiso siempre estará a salvo si antes de la boda se consagra a la santa. Muchas jóvenes, conociendo esta tradición se acercan al pozo para invocarla.