HERMANDAD SACRAMENTAL NTRA SRA DEL ESPINO CORONADA

martes, 10 de abril de 2012

Fotos 9 de abril del 2012


FOTOS DEL AÑO 2012. 
AQUI OS DEJO ALGUNAS FOTOS



 

DOMINGO DE RAMOS EN ILLORA

El Domingo de Ramos estuvimos en la procesion de la Borriquita de Illora.


Foto Jose OrtegaEn la tarde de ayer la venerada imagen de Nuestra Señora del Espino Coronada, de la localidad granadina de Chauchina, salió procesionalmente por las calles de esta localidad. Numerosísimos fieles se dieron cita para acompañarla en su salida anual de cada 9 de abril. Desde su ermita partió después de las cinco de la tarde en dirección hacia el cementerio donde se recordó la aparición de la Virgen a la anciana enferma Rosario Granados, para regresar nuevamente a su sede.
Foto Jose Ortega
Chauchina honra hoy a su Virgen del Espino PDF Imprimir E-mail
Escrito por R. Urrutia   
Lunes, 09 de Abril de 2012 00:0
Los costaleros permiten portar el paso durante unos minutos a aquellas personas que hayan hecho una promesa .
Llevan más de un mes ensayando. Han subido y han bajado en varias ocasiones los algo más de mil metros que separan la ermita del cementerio, una distancia que, cuando sea el día grande -hoy, día 9-, tardarán en recorrer más de siete horas. 
Son los cincuenta costaleros, catorce de los cuales son mujeres, de la hermandad de la Virgen del Espino o del Pincho -que es como se la conoce popularmente-, una imagen a la que se atribuyen milagros y que es el estandarte religioso de la localidad de Chauchina.

Desde que el pasado 24 de marzo, la parroquia acogió el 25 aniversario de los costaleros con un concierto, la Hermandad de la Virgen del Espino Coronada, al frente de la cual está desde hace cuatro años Francisco Carmona Martos como hermano mayor, ha dedicado un día a los enfermos, otro a la familia parroquial y otro a la propia hermandad y su cuerpo de costaleros en el que se impusieron también las medallas a los nuevos hermanos -ya son casi seiscientos-. 
A lo largo de estos días, también han llevado a cabo un Vía Crucis desde Puerto Lope al emblemático santuario del Cristo del Paño, en Moclín. Ayer, domingo de Resurrección, se realizó un peregrinaje a la ermita donde espera la Virgen y hoy, el día grande, habrá un rosario de la Aurora, en el que se prevé que participen más de quinientas personas.
Hasta el cementerio
A las cinco de la tarde sacarán en procesión a la Virgen del Pincho, que, hasta ese momento, habrá estado recibiendo ofrendas florales. El cortejo llegará hasta el cementerio y, en un momento del recorrido, los costaleros dejarán sitio a quienes hayan hecho alguna promesa y quieran portar el paso durante unos minutos.
En el colofón, nunca faltan los fuegos artificiales y, sobre todo, la ilusión de los vecinos y los cientos de visitantes que se llegan hasta Chauchina provenientes de otros pueblos de la comarca.

Detrás de ese ritual hay una historia de apariciones, milagros, curaciones y fe, unos hechos que forman parte de la historia de Chauchina y que a la alcaldesa, Encarna García, le traen recuerdos de la infancia porque, «cuando era pequeña, mi madre, antes de dormir, me contaba la historia de Rosario Granados y de cómo la Virgen del Espino le curó las grandes llagas que tenía en la pierna».
Todo empezó un 9 de abril de 1906, según cuentan los miembros de la propia hermandad. En esa fecha, una misteriosa señora se le apareció a Rosario Granados, una vecina del pueblo, viuda y madre de tres hijos. Rosario había dado refugio en su casa a un fugitivo que estaba acusado de haber matado a un hombre en una pelea. La víctima mortal resultó ser uno de los hijos de la propia Rosario. No obstante, allí mismo, la mujer perdonó al asesino de su vástago.
Posteriormente, Rosario contrajo una enfermedad «incurable» que le llenó de úlceras su pierna izquierda. La afectada se hacía las curas lejos de casa, junto a un espino. Un día, mientras estaba sentada en dicho lugar intentado sanar sus llagas, apareció una señora vestida de negro que le preguntó que qué le sucedía. Rosario le explicó su mal y la señora la tomó de la mano y la llevó al cementerio. Sólo Rosario veía a aquella aparición y los vecinos pensaban había enloquecido al verla caminar sin nadie a su lado.
Pero tras rezar junto a la invisible señora, Rosario quedó curada y, en el lugar donde se produjo el prodigio, se levantó un convento por deseo de la Virgen, que es un sitio de peregrinación y donde descansan los restos de Rosario. Tras rememorar aquel episodio, el hermano mayor recuerda una enseñanza que la Virgen transmitió a Rosario. «A ningún limosnero se le cierran las puertas del cielo».
Para los chauchineros no es una historia más de milagros, es su historia, su Rosario Granados, su ermita y, sobre todo, su Virgen del Espino, su Virgen del Pincho.