HERMANDAD SACRAMENTAL NTRA SRA DEL ESPINO CORONADA

viernes, 20 de diciembre de 2013

FELICITACION DE NAVIDAD


Nacimiento del niño jesus


Coren, Santo Confesor, 20 de diciembre

Coren, Santo
Confesor, 20 de diciembre
 
Coren, Santo
Coren, Santo

Diciembre 20


Etimológicamente significa “ corazón”. Viene de la lengua latina.

Cristo nos plantea una pregunta antigua y siempre nueva: ”¿Me amas?” Al responderle, nos invita a comunicar la humilde confianza de la fe a quienes él nos confía.

Remóntate al siglo V. Es la época en que vivió este santo confesor. Fue un sacerdote armenio preocupado profundamente por la vida espiritual de las personas que se le habían confiado.

Amaba al Señor y le dio un respuesta categórica.

Por ese tiempo entró de rey persa un tal Iezdegerd II.

Y lo primero que se le ocurrió fue enviara todos los armenios un edicto mediante el cual tenían que aceptar como religión el mazdeismo.

Los armenios, cultivados en la religión cristiana, convocaron un concilio. De él sacaron la conclusión de que preferían morir por Cristo antes que renegar de su fe.

Al año siguiente, el rey – muy enfadado – mandó a su ejército para intentar lograr por la fuerza lo que no podía alcanzar con la razón.

Todo el pueblo armenio se levantó con el clero a la cabeza animando a todos el mundo a que siguiera con la fe cristiana.

El resultado fue que murieron muchos mártires, entre los cuales estaba Coren.

Lo retuvieron tres años encarcelado. Los obispos sufrieron también la cárcel por ser los principales hostigadores de la rebelión.

A Coren le propusieron que adorara al sol y renegara de Cristo..

Al negarse, el juez Tamsapur le envió a trabajos forzados a Mesopotamia.

Su gran trabajo apostólico consistió en consolar y ayudar a los prisioneros.

Después de siete años de trabajo forzado, Coren murió en el año 461 confesando su fe verdadera.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

“Nadie llegó jamás a la inmortalidad sino por el camino de la aflicción; y he aquí un gran motivo de consuelo para tofo en nuestra s penas. (San Francisco de Sales).

Domingo de Silos, Santo Abad, 20 Diciembre

Domingo de Silos, Santo
Abad, 20 Diciembre
 
Domingo de Silos, Santo
Domingo de Silos, Santo

Abad


Su vida la escribió con devoción precisa un monje contemporáneo llamado Grimaldo, que además fue religioso de su casa. Lo que se describe en latín decadente de última hora fue luego puesto en el balbuciente romance de lengua castellana por Gonzalo de Berceo ya en el siglo XIII.

Nace alboreando el siglo XI en Cañas, cerca de Nájera, en el reino de Navarra; no se sabe si de cuna noble o del pueblo llano, ni si rico o pobre. Sí se le conoce pastoreando cuando niño y dado a compartir comida y leche de oveja con los viandantes. Es apacible de carácter y muestra cierta inclinación al estudio; quizá por eso sus padres le orientan hacia la clerecía que es, en su tiempo, un modo de conseguir honores y riquezas, casi tanto como las armas, aunque él piensa más en su santificación y en la gloria de Dios que en los triunfos humanos.

El obispo lo ordena sacerdote. Pero Domingo Manso llega a sentirse indigno y nota pavor porque es duro y muy difícil vivir en solitario tan sublime ministerio. Después de año y medio se retira. Ya no hay eremitas; la quintaesencia se busca en los monasterios. Entra en el antiguo y observante cenobio de San Millán de la Cogolla, tomando el hábito negro de San Benito. Recibe y da ejemplo.

Encargado del priorato de Santa María, lo rehace.

Los monjes de San Millán vuelven los ojos a él y le piden sea su prior. Pasa de "pastorcillo" a "pastor". Y mientras cumple este encargo, el rey don García de Navarra, duro de carácter y tenaz, conocido como "el de Nájera", le pide los tesoros del cenobio; pero da con un compatriota que también lleva en la sangre lo que dan la tierra y la época en cuanto se refiere a tozudez y firmeza. Pone cara al rey y defiende lo que es patrimonio de su casa y de su iglesia. Esta actitud le valió el destierro voluntario a las tierras de Castilla donde reina el hermano de don García.

El bondadoso rey Fernando, le encomienda poner en pie el monasterio —por entonces en ruinas— de San Sebastián de Silos que fundó o restauró Fernán González en el 909 y que sobrevive casi deshabitado. Fue una obra gigantesca que en España ayuda a la configuración de la gran Castilla en cuanto llega a convertirse en un foco civilizador en el lugar por donde poco
Domingo de Silos, Santo
Domingo de Silos, Santo
antes andaban los sarracenos. Llegan más y más gentes al calor del monasterio. Entre el ruido de los martillos de canteros, las sierras de carpinteros, los cinceles de los escultores, los cencerros de las vacas y las esquilas de las mulas, también suenan las campanas que llaman a Vísperas, a Misa y a los rezos. Con ello, se escucha la alabanza de los monjes que va aprendiendo el pueblo. Las tierras son bien labradas y hay horno de pan dispuesto. Ovejas y bueyes pastan por los amplios campos llanos. Se va haciendo arte al terminar las obras con esmero. Y el estudio de los monjes requiere libros que se guardan como tesoro sin precio.

Murió el santo abad —"Abad de santa vida, de bondad acabado", según escribe su cantor— que supo vivir de oración y penitencia el 20 de diciembre del año 1073 dejándole al monasterio de Silos su nombre como título.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

villancisco


villancisco



EXPECTACION DEL PARTO DE MARIA


Julia Nemesia Valle, Beata Virgen y Formadora de Jóvenes, 18 de diciembre

Julia Nemesia Valle, Beata
Virgen y Formadora de Jóvenes, 18 de diciembre
 
Julia Nemesia Valle, Beata
Julia Nemesia Valle, Beata

Formadora de la juventud

Martirologio Romano: En Borgari, cerca de Turín, en Italia, beata Nemesia (Julia) Valle, virgen del Instituto de las Hermanas de la Caridad, que se dedicó de modo extraordinario a la formación y dirección de los jóvenes según el Evangelio, corriendo por el camino de los mandamientos del Señor por amor al prójimo (1916).
Julia, es el nombre que sus padres, Anselmo Valle y María Cristina Dalbar, eligen para ella. Nació en Aosta el 26 de junio de 1847, en el mismo día es bautizada en la antigua iglesia de San Orso.

Los primeros años de su vida transcurren en la serenidad de una familia que se alegra por el nacimiento de un nuevo hijo, Vicente, y donde el trabajo de la mamá que administra un negocio de modista y del papá que desempeña una intensa actividad comercial, aseguran un cierto bienestar. Su mamá muere cuando Julia tiene, tan sólo, cuatro años. Los dos huérfanos son confiados al cuidado de los parientes paternos, primero en Aosta, después a sus parientes maternos en Donnas. Aquí encuentran un ambiente sereno, la escuela, el catecismo y la preparación a los sacramentos se hace en casa, bajo la guía de un sacerdote, amigo de la familia.

Cuando Julia tiene once años, para completar su instrucción, es enviada a Francia, a Besançon, a un pensionado perteneciente a las Hermanas de la Caridad. La separación de la familia es un nuevo dolor para ella, una nueva experiencia de soledad que la orienta hacia una profunda amistad con “el Señor que tiene a su lado a su mamá”.

En Besançon aprende bien la lengua francesa, enriquece su cultura, llega a ser habilidosa en los trabajos femeninos, madura una delicada bondad que la hace amable y atenta hacia los otros.

Después de cinco años, Julia regresa a su tierra, pero no encuentra más su casa en Donnas. Su padre, se ha vuelto a casar, y se ha transferido a Pont Saint Martín. Encuentra una situación familiar tensa, donde la convivencia no es fácil. Su hermano Vicente no soporta: se va de la casa y no se sabrá nada más de él … Julia se queda y en su soledad nace el deseo de buscar aquello que la familia no le puede dar, a comprender aquellos que viven la misma experiencia de dolor, a encontrar gestos que expresen amistad, comprensión, bondad para todos.

En este periodo, en Pont Saint Martín se habían establecido las Hermanas de la Caridad. Julia encuentra allí su maestra de Besançon; las hijas de santa Juana Antida Thouret, la ayudan, la animan. Observa el estilo de vida donado a Dios y a los otros y decide ser una de ellas. Cuando su padre le presenta la propuesta de un buen matrimonio, Julia no vacila: ha decidido que su vida será toda donada a Dios: desea solamente ser Hermana de la Caridad.

El 8 de septiembre de 1866 su padre la acompaña a Vercelli, en el Monasterio de Santa Margarita donde las Hermanas de la Caridad tienen su noviciado.

Comienza una vida nueva en la paz, en la alegría, mas allá de las lagrimas por una separación no fácil. Se trata de entrar en una relación más profunda con Dios, de conocerse a sí misma y la misión de la comunidad, para ser disponible a andar donde Dios la llame. Julia entra con alegría en este camino de noviciado. Cada día descubre aquello que debe perder o conquistar: “Jesús despójame de mi misma y, revísteme de Vos. Jesús por ti vivo, por ti muero…” es la oración que la acompaña y la acompañará a lo largo de su vida.

Al fin del noviciado, con el habito religioso recibe un nombre nuevo: Hermana Nemesia. Es el nombre de una mártir de los primeros siglos. Está contenta y del nombre hace su programa de vida: testimoniar su amor a Jesús hasta las últimas consecuencias, a cualquier precio, para siempre.

Es enviada a Tortona, al Instituto de san Vicente. Encuentra una escuela primaria, cursos de cultura, un pensionado, un orfanato. Enseña en la escuela primaria y en los cursos superiores la lengua francesa. Es el terreno adapto para sembrar bondad. La Hermana Nemesia está presente donde hay un trabajo humilde para desarrollar, un sufrimiento para aliviar, donde un disgusto impide relaciones serenas, donde la fatiga, el dolor, la pobreza limitan la vida.

Muy pronto una voz se difunde dentro del instituto y en la ciudad: “¡Oh, qué corazón el de la Hermana Nemesia!”

Cada uno está convencido de tener un lugar particular en su corazón, que parece no tener limite: hermanas, huérfanos, alumnos, familias, pobres, sacerdotes del vecino seminario, soldados de la gran casa de Tortona recurren a ella, la buscan como si fuera la única hermana presente en la casa.

Cuando a los cuarenta años es nombrada superiora de la comunidad, la Hna.. Nemesia queda desconcertada, mas un pensamiento le da coraje: ser superiora significa “servir”, por consiguiente podrá darse sin medida y, humildemente, enfrenta la subida. Las líneas de su programa son trazadas:

“Enfrentar el paso, sin volver atrás, fijando una única meta: ¡Sólo Dios! “A Él la gloria, a los otros la alegría, a mí el precio a pagar, sufrir mas jamás hacer sufrir. Seré severa conmigo misma y toda caridad con las hermanas: el amor que se dona es la única cosa que permanece.”

Su caridad no tiene limites. En Tortona la llaman “nuestro ángel”

La mañana del 10 de mayo de 1903, las huérfanas y las pupilas encuentran un mensaje de la Hna.. Nemesia para ellas: “Me voy contenta, las confío a la Virgen…Las seguiré en cada momento del día.” Parte a las 4 de la mañana, después de 36 años… En Borgaro, pequeño pueblito cerca de Turín, existe un grupo de jóvenes que espera ser acompañado por un nuevo camino, hacia la donación total a Dios en el servicio a los pobres… Son las novicias de la nueva provincia de las Hermanas de la Caridad… El método de formación usado por la Hna.. Nemesia es siempre el mismo: el de la bondad, de la comprensión que educa a la renuncia más por amor, de la paciencia que sabe esperar y encontrar el camino justo que conviene a cada una.

Sus novicias la recuerdan: “Nos conocía a cada una, comprendía nuestras necesidades, nos trataba según nuestra manera de ser, nos pedía aquello que conseguía hacernos amar…”

La superiora provincial que tenía un carácter “en perfecta antítesis con el suyo” disentía de este método. Ella aplicaba un método rígido, fuerte, inmediato. Esta forma de ver generaba relevantes contrastes que desembocaban en reproches y humillaciones. La Hna.. Nemesia acogía todo en silencio, sonriendo continuaba su camino, sin apuro, sin dejar sus responsabilidades: “De estación en estación, recorremos nuestro camino en el desierto…y si el desierto es sordo Aquel que te ha creado siempre escucha…”

A lo largo de su camino la Hna. Nemesia se acerca al final. Han pasado trece años de su llegada a Borgaro. Cerca de quinientas hermanas aprendieron con ella a caminar los senderos de Dios. Ha donado todo: ahora el Señor le pide también de “dejar” a otras “su noviciado”.

La oración que ha hecho suya desde el inicio: “Jesús despójame de mi misma, revísteme de Vos” la acompaña a lo largo de toda la vida. Ahora puede decir “no soy más para ninguno”. El despojo es total. Es la última ofrenda de una vida donada totalmente por amor.

El 18 diciembre de 1916 la Hna. Nemesia muere.

Fue beatificada por Juan Pablo II el 25 de abril de 2004.

Malaquías, Santo Profeta Antiguo Testamento, 18 Diciembre

Malaquías, Santo
Profeta Antiguo Testamento, 18 Diciembre
 
Malaquías, Santo
Malaquías, Santo
Oriundo de Sofa, en Palestina, vivió en el siglo V antes de Cristo.

Perteneció a la tribu de Zabulón y fue el último de los doce profetas menores.

Desarrolló su actividad entre los años 450 y 455 antes de Cristo, después del destierro de Babilonia, anunció el gran día del Señor y su venida en el templo, y la oblación pura que siempre y en todo lugar se le ofrecería.

Los Padres de la Iglesia ven en las profesías de Malaquías el preanuncio del sacrificio de la misa y la llegada del precursor de Jesús: “He aquí que yo envío a mi mensajero para que prepare el camino delante de mí”.

Rupo y Zosimo, Santos Mártires, 18 de diciembre

Rupo y Zosimo, Santos
Mártires, 18 de diciembre
 

Diciembre 18
Mártires


San Policarpo, en su famosa carta a los filipenses, escribió: “Os exhorto, pues, a todos a obedecer y a ejercitar su paciencia, la que vieron con sus propios ojos, no sólo en los beatos Ignacio, Rufo y Zósimo, sino también en otros ciudadanos suyos, en el mismo Pablo y en los otros apóstoles. Estén seguros que ninguno de ellos corrió en vano, sino en la fe y en la justicia, y que ellos están con el Señor, en el lugar que les correspondía por los sufrimientos que soportaron. Porque ellos no amaron el siglo presente, sino a quien murió por nosotros y que por nosotros fue resucitado por Dios”

Filipos era una famosa ciudad de Macedonia, en los límites con Tracia, y su nombre le venía de Filipo II, padre de Alejandro Magno. La composición étnica de la comunidad cristiana era prevalentemente de ex?paganos, mientras los provenientes del judaísmo eran minoría. El cristianismo les había sido llevado a los filipenses por el mismo San Pablo: era la primera comunidad fundada por él en tierra europea, y tal vez por esto él tenía un particular afecto a la comunidad de los filipenses, como lo demuestran varias expresiones de la carta que San Pablo les escribió desde su cautiverio romano, o más probablemente desde el cautiverio de Efeso.

Policarpo, al citar a San Pablo, estaba seguro de tocar el corazón de esos cristianos, como ya lo había hecho también al citar a ese otro campeón que fue San Ignacio de Antioquía, que se presentó a los filipenses encadenado durante su paso, camino hacia Roma, en donde –según su deseo—seria “trigo de Cristo triturado por los dientes de las fieras”.

Precisamente en compañía de San Ignacio y de San Pablo son citados San Rufo y San Zósimo. De ellos el Martirologio Romano refiere, con un juicio que depende del historiador San Abdón, que ellos “fueron del número de esos discípulos que fundaron la primitiva Iglesia entre los judíos y los griegos”. Pero la noticia no parece lo suficientemente confirmada. En una lista de discípulos del Señor festejados por la Iglesia bizantina se encuentra, efectivamente, un Rufo que tal vez se identifica con el personaje homónimo citado por el Evangelio de Marcos y por la carta de San Pablo a los Romanos, pero probablemente no se trata del santo de hoy; y en todo caso no se dice nada de Zósimo.

Fueron martirizados, según cuanto refiere San Policarpo, en Roma.

Flabio, Santo Eremita, 18 de diciembre

Flabio, Santo
Eremita, 18 de diciembre
 
Flabio, Santo
Flabio, Santo

Diciembre 18


Etimológicamente significa “amarillo”. Viene de la lengua latina.

Nació en Lombardía y murió al final del siglo VI en san Flavy.

Nos encontramos en una época de guerras entre los Lombardos y los Francos.

Por lo visto, Flavio fue llevado como prisionero por los Francos a Italia. (553) o bien lo abandonaron los Lombardos en Champagne (568).

Dicen que lo compró como esclavo un señor por unas monedas, equivalentes al precio de un caballo.

Flavio se casó con una de sus esclavas y lo nombró capataz de sus territorios.

Como era un mozo guapo, la mujer de su dueño se enamoró de él y le hizo proposiciones.

Como era un cristiano lleno de virtud y de fe en Cristo, rechazó todas las malas intenciones de su dueña.

Esta, ofendida por su negativa, le dijo a su marido que Flavio había intentado violarla. El marido, que conocía la virtud del joven, lo que hizo fue vigilar a su mujer.

Otra mentira que le echó a su marido fue que el joven le robaba sus bienes. El dueño comprobó que el joven trabajaba mucho y de lo que le sobraba se lo daba a los pobres.

Viendo que eran tan buenos, el buen señor – para evitar males mayores – le indicó a Flavio que entrara en un monasterio y su mujer en otro.

Más que monasterios lo que buscaban eran lugares en los que vivir tranquilos. Y para esto, nada mejor que las emitas que estaban cerca de la propiedad del señor, lo que es hoy san Flavy, en el cantón de Macilly-le-Hayer.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!
 

Modesto, Santo Restaurador de Jerusalén, 18 de diciembre

Modesto, Santo
Restaurador de Jerusalén, 18 de diciembre
 

Diciembe 18


Etimológicamente significa “ el que observa la justa medida, el que mantiene los límites de lo justo”. Viene de la lengua latina.

Hay personas que pasan a la historia por distintos motivos. Hoy nos encontramos ante un hombre que intentó reconstruir los Santos Lugares de Jerusalén a base de esfuerzo y constancia.
Todo había quedado en ruinas cuando el rey persa Cosroes entró y no dejó piedra sobre piedra de todo lo que tuviera sabor o resonancia a cristiano.

Modesto, hombre providencial, era el superior de uno de los conventos asentados en Jerusalén. Y puso en jaque a todos los monjes para que buscaran todo lo que había quedado de la barbarie para reconstruirlo a base de paciencia y resolución.

La gente le ayudó con su esfuerzo en esta ingente labor. Incluso desde lejos, el mismo arzobispo de Alejandría, Egipto, le mandó alimento, trabajadores y ganado para el trabajo.

Cuando cayó derrotado el rey persa, Heráclito, emperador de Constantinopla, le prestó también su ayuda inestimable.

El mismo emperador, tras la muerte del arzobispo Zacarías, lo nombró a él con este cargo pastoral.
Este cargo le dio alas para volar por el cielo limpio que siempre había soñado.

Fue entonces cuando se entregó de lleno a la reconstrucción de cada templo y de todos los lugares – por insignificantes que fueran – de todo lo que había destruido los bárbaros infieles.

Había gente que le tenía envidia por lo que hacía. Aguardaban el momento para darle muerte. Y tuvo que ser mediante el veneno.

Murió en el año 634. Fue el restaurador de Jerusalén.

¡Feliz día a los Modestos/as!

La Expectación del Parto El gozo esperanzado que poseyó Santa María por el futuro próximo de su parto.

La Expectación del Parto
El gozo esperanzado que poseyó Santa María por el futuro próximo de su parto.
 
La Expectación del Parto
La Expectación del Parto

Cuando se espera algún acontecimiento importante que trae consigo tristeza y pena la reacción espontánea de la persona normal es de temor acompañado a veces por la congoja y angustia que tiende a aumentarse por la fantasía ante la consideración de los males futuros previsibles. Cuando por el contrario se prevé la llegada de un bien que tiene una entidad considerable se vive en una espera atenta y presurosa que va desde el anhelo y la ansiedad hasta la euforia acompañada de una prisa impaciente. A mayor mal futuro, más miedo; a mejor bien futuro, más esperanza gozosa.

Algo de esto pasó al Pueblo de Israel que conocía su carácter de transitoriedad funcional, al menos en los círculos más creyentes o especializados en la espiritualidad premesiánica. El convencimiento de que la llegada del Mesías Salvador era inminente hizo que muchos judíos piadosos vivieran en una tensión de anhelo creciente —basta pensar en el anciano Simeón— hasta poder descubrir en Jesús al Mesías que se había prometido a la humanidad desde los primeros tiempos posteriores al Pecado. Era todo un Adviento.

Y como el Mesías llega por la Madre Virgen, es imposible preparar la Navidad prescindiendo de la contemplación del indecible gozo esperanzado que poseyó Santa María por el futuro próximo inmediato de su parto. Eso es lo que se quiere expresar con "La Expectación del Parto", o "El día de Santa María" como se le llamó también en otro tiempo, o "Nuestra Señora de la O" como popularmente también se le denomina hoy.

Fue en España, concretamente en Toledo, en el décimo concilio que se celebró en el año 656, siendo S. Eugenio III el obispo de aquella sede y que posteriormente un muy devoto de la Virgen María —San Ildefonso- se tomó bastante en serio propagar.

La intuición del pueblo denominando a la expectante Doncella joven "Virgen de la O" está basada en la directa contemplación de las obras pictóricas o esculturales que presentan piadosamente la natural redondez abultada de la Virgen grávida.

El origen del título es no obstante más espiritual, más fino, más litúrgico y menos somático. Tiene su origen en que las antífonas marianas del rezo de vísperas comienzan con la O: O Sapientia, O Adonai, O Enmanuel... veni!

Se me ocurre advertir una vez más que tienen un notable valor catequético las dignas representaciones de los misterios de la fe, y que, en ocasiones, enseñan al pueblo sencillo más que los libros y la misma liturgia. Es bueno tenerlo en cuenta a la hora de atender las peticiones de las modas iconoclastas que a temporadas van vienen por las iglesias.

viernes, 13 de diciembre de 2013

SANTA LUCÍA Mártir. 283-304 2. NOVENA

SANTA LUCÍA
Mártir. 283-304
2. NOVENA

Páginas: 1. Oraciones | 2. Novena



MODO DE HACER ESTA NOVENA
Se empezará el día 5 de diciembre y se concluirá en el 13, día especialmente dedicado por la Iglesia para celebrar las glorias de la Santa. Puede hacerse también en cualquier otro tiempo del año, en que se pretenda alcanzar del Señor alguna especial gracia, por medio de la intercesión de la Santa Lucía: en cuya inteligencia, puestos de rodillas delante de algún altar o imagen suya, persignándose y hecho un acto de contrición se dirá las dos oraciones preparatorias a Dios y a la Santa, que servirán para dar principio a la Novena, diciendo al fin de ella tres Padrenuestros y tres Avemarías; se continuará con las dos oraciones propias del día. Y hecha la súplica después, se concluirá con la oración especial de nuestro Señor Jesucristo. Los que hicieren esta novena se confesarán y comulgarán el primer día de ella, o al menos en alguno de los nueve.
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ORACIÓN AL ETERNO PADRE PARA TODOS LOS DÍAS
Dios mío y amorosísimo Padre mío, que por sola vuestra bondad infinita, criasteis en el principio del mundo los cielos y la tierra, haciéndolo todo de la nada; Vos, Señor, que con suma sabiduría lo gobernáis todo, y con admirable providencia lo ordenáis del modo más conducente a vuestra honra y gloria: suplícoos, Señor, penetréis mi corazón con un rayo de vocación verdadera para hacer esta novena, y que me enseñéis, corno sapientísirno Maestro, a pedir aquello que más me convenga para la salud espiritual de mi alma, disponiéndolo todo a mayor servicio vuestro, que así lo espero alcanzar de vuestra bondad y misericordia infinita. Amén.

ORACIÓN A SANTA LUCÍA PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa Virgen y Mártir Santa Lucía, a quien previno el Señor desde la tierna infancia con las bendiciones de su gracia, eligiéndoos el Eterno Padre por digna hija suya, el Hijo soberano por esposa amada, y el Espíritu divino por su agradable habitación, suplícoos Santa mía me alcancéis de la beatísima Trinidad un fervor devoto, para celebrar esta novena en honor vuestro, y que así como vuestra dichosa alma empezó a servir a Dios, inflamada de los ardores de su amor, no desistiendo de tan noble empeño, hasta llegar a poseerle laureada de las dos coronas de virgen y mártir, así consiga yo, mediante vuestra intercesión poderosa, un verdadero amor suyo para que amándole y sirviéndole en esta vida, logre después verle y gozarle en la eterna bienaventuranza. Amén.
Ahora para alcanzar la gracia que se pide, se dicen tres Padrenuestros y tres Avemarías y se continúa con las oraciones correspondientes al día de la novena. Después se concluye con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo.
DÍAS
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9
ORACIÓN FINAL A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO PARA TODOS LOS DÍAS.
Señor mío Jesucristo, verdadero Dios y hombre, que por solo vuestro infinito amor descendisteis del cielo a la tierra, y os vestisteis el saco de la naturaleza humana en el purísimo vientre de María Santísima, Madre y Señora nuestra, y compadecido de que el enemigo común, como lobo carnicero, hubiese hecho presa en mi pobre alma, padecisteis cruelísimos tormentos, hasta morir afrentosamente clavado en un madero, resucitando glorioso al tercer día triunfando de la muerte y del demonio. No permitáis, Señor que por mi fragilidad vuelva yo a ser esclavo de tan fiero enemigo, antes bien dadme auxilios de vuestra gracia para formar un acto de verdadera contrición, con que me pese de haberos ofendido, sólo por ser Vos quien sois, con propósito firme de no volver más a ofenderos: y concededme la petición que hago en esta novena, y el perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida, para que mi alma logre después veros y gozaros por eternidades en la gloria, donde vives y reinas en unidad del Padre y del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

 

DÍA PRIMERO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:
ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Misericordiosisimo Padre Eterno, fuente perenne de donde bajan infinitos arroyos de piedades, con que se riega la tierra estéril de los humanos corazones, y de cuya liberal mano desciende a este valle de lágrimas todo lo bueno, acordaos, Señor, de que por el grande amor que nos tenéis, permitís que os invoquemos con el dulce nombre de Padre; y que así, mirándonos como hijos, olvidado de nuestras ingratitudes, se mueve vuestra piedad a socorrernos; y pasando adelante vuestro amor, nos mandáis, por boca de vuestro preciosísimo Hijo y Señor nuestro Jesucristo, que llamemos a las puertas de la misericordia, empeñando al mismo tiempo vuestra divina palabra de abrirlas, y concedernos cuanto os pidamos dignamente. Así os suplico, Dios mío, me otorguéis la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.


ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh piadosa Virgen y Mártir Santa Lucía, cuya vida inocentísima fue toda una vida hostia, ofrecida en holocausto al verdadero Dios, padeciendo por su amor divino los más crueles tormentos que inventó la rabia de los tiranos, hasta dar el último aliento a los filos de una espada; alcanzadme, Santa mía que imitando vuestra piedad, sepa ofrecer al Señor en recompensa de mis culpas cualquier trabajo, contratiempo y persecución que padezca. Asimismo espero conseguir me alcanzaréis la gracia que pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien espiritual de mi alma. Amén.

Ahora levantando el corazón a Jesús se le pide con humildad y confianza, mediante los méritos de la Santa, la gracia que se desea alcanzar.
Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.
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DÍA SEGUNDO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:
ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Eterno Dios, que para dar a los hombres un espejo de humildad, enviasteis al mundo a vuestro unigénito Hijo, vestido con el ropaje de esclavo, siendo Rey de los reyes y Señor de los señores, concededme, Dios mío, me vea con los ojos de la meditación en el terso cristal de sus virtudes, donde en cada una hallaré muchos ejemplos de humildad que imitar, y a cuya vista conoceré mi pequeñez. Polvo soy, Señor, de polvo es mi principio y en polvo me he de volver; no permitáis que este vil polvo se levante, movido del viento de la vanidad y amor propio para cegarme los ojos del entendimiento, persuadiéndome que soy algo, cuando nada soy en la realidad. Concededme: además, la gracia que os suplico en esta novena, y el que llegue a conocerme, para que me anonade y humille. Amén.

ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh cándida Virgen y Mártir, Santa Lucía, encendida rosa de caridad, cuya perfecta virtud mostrasteis, cuando habiendo ido a la ciudad de Catania, a pedir en el sepulcro de la bien aventurada Santa Agueda, la salud de vuestra enferma madre, se os apareció la gloriosa virgen, y os dio amorosa queja, de que por su intercesión pedíais la gracia que vos misma podíais alcanzar. La humildad, oh Santa mía, no os dejaba vieseis vuestro poder para con el Autor de la salud, y minoraba vuestros méritos en su presencia. Alcanzadme, pues tan poderoso sois con el Señor, un verdadero conocimiento de mi pequeñez, con el que vea humildemente lo frágil de mi ser, lo dudoso de mi vida y lo cierto de mi muerte, para que no apetezca las vanas estimaciones del mundo, antes bien solicite sus desprecios; y asimismo facilitadme la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de mi alma. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.
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DÍA TERCERO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:
ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Generoso Padre mío, de cuya liberalidad son testigos infalibles los cielos y la tierra, y cuanto en ellos resplandece, pues todo nos lo dais del tesoro de vuestras riquezas; concededme Señor, que imitando esta generosidad, reparta con mis prójimos los bienes que tengo, y apartad de mi corazón el desordenado apetito de las temporales riquezas, que insensiblemente arrastran los sentidos con su mentida hermosura. No permitáis, Dios mío, reine en mi alma la abominable peste de la avaricia: antes bien que, despreciando todos los bienes caducos y perecederos, sólo apetezca los eternos de vuestra gloria. Concededme también la gracia que os pido en esta novena, y la pobreza de espíritu, con que no solicite cosa de esta vida. Amén.


ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh humilde Virgen y Mártir Santa Lucía, paraíso ameno de las delicias del Señor, que despreciando generosamente las riquezas de esta vida, con liberal desasimiento suplicasteis a vuestra madre que, en recompensa de la salud que le habías alcanzado del Altísimo, diese a los pobres cuanto os pudiese pertenecer por razón de dote; quedando vuestra alma rica, habiendo logrado la preciosa gala de la liberalidad, para celebrar desposorios castísimos con Jesucristo, Señor nuestro. Alcanzadme, Santa mía, un corazón desasido de los bienes perecederos, y que arranque de él todo amor y deseo, como espinas y abrojos que impiden que mi alma produzca sazonados frutos de virtudes. Asimismo conseguidme la gracia que os pido en esta novena a mayor honra y gloria de Dios. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA CUARTO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:
ORACIÓN DEPRECATORIA Al SEÑOR
Omnipotente Dios, que criasteis al hombre para sentarlo a vuestra mesa, ofreciéndole los sabrosos manjares de la gloria, y convidándole con las dulzuras de las espirituales delicias; Vos, Señor, que con sabiduría infinita nos hicisteis un medio entre los ángeles y los brutos, formándonos de cuerpo terreno y de espiritual alma; concededme, Dios mío, la virtud de la templanza, para que contentándome con el preciso alimento, no apetezca lo superfluo, llegando por este vicio a poder asimilarme con los mas estólidos irracionales, habiéndome dado un alma tan noble, que es capaz de espirituales operaciones, y de lograr los regalos de la vida eterna. En el ínterin os suplico me otorguéis la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor honra y gloria vuestra. Amén.


ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh penitente Virgen y Mártir, Santa Lucía, ameno campo, no de frutos terrestres y perecederos sino de celestiales flores, que produjo en tu alma la virtud de la templanza, como se vio claramente en tus continuos ayunos, abstinencias y vigilias. Oh fragante rosa, que conservasteis la más singular hermosura, no por el jugo que recibíais de la tierra, sino por el rocío de la gracia que en vos destilaba el Cielo; alcanzadme, Santa mía, hambre y sed de los manjares de la gloria, un espiritual apetito de las celestiales viandas, y un eficaz deseo de sustentarme en aquella celestial mesa, para que a su vista me cause hastío la bajeza de los deleites de la gula, y abominándolos los desprecie como principio de nuestra perdición, pues por ellos, fuimos justamente desterrados del Paraíso. También os suplico me impetréis la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria de vuestro querido y amado esposo Jesús. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.
__________

DÍA QUINTO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:
ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Divino Señor y criador mío, tan amante de la castidad, que a sus amadores concedéis plaza en las escuadras angélicas, haciendo coro con estos celestiales espíritus; dadme, Dios mío, a conocer la nobleza y hermosura de esta virtud, para que enamorados mis sentidos y potencias de su belleza, no pierdan la modestia y recato necesarios para conservarla, antes bien cerrados con la llave de vuestro santo temor, preserven mi alma pura y limpia de todo apetito sensual, cuyo fiero huracán ha derribado los más alto cedros de santidad. Otorgadme además Señor, la gracia que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.


ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh casta Virgen y Mártir, Santa Lucía, blanca y cándida azucena, cuyos armiños no pudo manchar toda la malicia del demonio, induciendo al juez Pascasio os llevaran al lugar público pecaminoso, donde fuese amancillada vuestra pureza; lo que no consintió vuestro Esposo, haciendo milagrosamente que ni las fuerzas de los verdugos, ni la violencia de forzudos bueyes, pudiesen moveros de la tierra que pisabais. Alcanzadme, oh Santa mía, persevere yo inmóvil en la virtud de castidad, y que no prevalezcan contra mi, ni las asechanzas del enemigo común, ni las tentaciones sino que resistiendo animosamente salga victorioso de todas ellas. También os suplico me alcancéis la gracia que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria del Señor. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.
__________

DÍA SEXTO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:
ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Pacientísimo Dios mío, ¡cuántas veces mis pecados han irritado vuestra infinita justicia! pero vuestra infinita misericordia os ha quitado siempre de las manos la espada, que yo mismo había puesto en ellas. Suplícoos, Señor, adornéis mi alma con la preciosa joya de la paciencia; y si se alborotare contra mí el dilatado y soberbio mar del mundo, acometiéndome con las olas de sus persecuciones, conjurándose en perversas voluntades mis enemigos, dadme paciencia, Señor, pues no tengo de qué quejarme si me ofenden, acordándome de lo mucho que os he ofendido. Concededme, os ruego, la gracia que pido en esta novena a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh paciente Virgen y Mártir, Santa Lucía, finísimo diamante de la tolerancia como se vio en los crueles tormentos con que el juez Pascasio intentó quebrantar vuestra fortaleza, logrando sólo que se descubriesen los preciosos quilates de vuestra paciencia. Alcanzadme, oh Santa mía, de vuestro querido Esposo, una perfecta tranquilidad, paz y sosiego, para que no se levante en mi alma la furiosa borrasca de odios, iras y deseos de venganza contra los que me ofenden, antes bien les ofrezca gustoso la otra mejilla, como el Señor nos lo dejó encomendado. Asimismo suplicadle me conceda la gracia que os pido en esta novena a mayor honra y gloria suya. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.
__________

DÍA SÉPTIMO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:
ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Sempiterno Dios y amantísimo Padre mío, cuyo amor con el hombre es tan grande que os obligó a enviarnos a vuestro unigénito Hijo y Señor nuestro para que nos redimiese de la potestad del infierno, y nos enseñase el camino de la gloria; haced Señor, se imprima en nuestros corazones una ardiente y fervorosa caridad, para que amándonos unos a otros, seamos reputados por verdaderos discípulos de Jesucristo; y apartad de mi corazón todo género de envidias del bien de mis prójimos, no permitiendo que me entristezca por sus felicidades. Llenadlos, Dios mío, a todos de bienes espirituales y temporales, y concededme a mí la gracia que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra.


ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh amante Virgen y Mártir, Santa Lucía, encendido clavel de caridad, cuya perfecta virtud os unió tan estrechamente con Jesús, vuestro amado Esposo, que anhelabais padecer por su amor los mayores tormentos; y así, cuando vuestro cuerpo fue cercado de encendida leña, pez y resina ardiente, no permitió el Señor que las llamas consumiesen vuestra vida, y en medio de la hoguera le rogabais dulcemente por la salud espiritual de los mismos verdugos. Alcanzadme, Santa mía, que imitándoos en la caridad, aunque me vea rodeado de trabajos, contratiempos y persecuciones, no desfallezca en amar y servir a mi Dios, antes en medio de las tribulaciones sepa pedirle por los mismos que me ofenden. Conseguidme de su piedad infinita la gracia que solícito en esta novena, mayor honra y gloria suya. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.
__________

DÍA OCTAVO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:
ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Increado Padre mío, que habéis adornado al hombre de un entendimiento para conoceros, de una voluntad para amaros y de una memoria para acordarse de los beneficios que le hacéis, concediéndole piadoso el tiempo de esta vida, para que lo emplease en vuestro santo servicio: por lo que le ofrecéis en recompensa de sus trabajos abundantes riquezas en la gloria: apartad, Señor, de mi corazón la pereza que ha tantos años que lo posee, malogrando por mi flojedad y tibieza uno y otro día, sin saber sí llegaré al de mañana. Dadme, Dios mío, un espíritu pronto y fervoroso, con que no deje pasar un instante que no lo emplee en agrado vuestro, ayudado de los fervores y auxilios de vuestra gracia; y concededme lo que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.


ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh laboriosa Virgen y Mártir Santa Lucía que como oficiosa abeja, volando día y noche en las ramas del Líbano de la Iglesia, hicisteis en vuestra alma un panal sabrosísimo de heroicas virtudes, con que regalar a vuestro divino Esposo; y como fiel gusanillo, con continuado trabajo, tejisteis en vuestro corazón la preciosa tela de tan realzadas obras, que enamorado el mismo Dios, os concedió la aureola del martirio, para que con los rubíes y corales que vertió vuestra garganta a los filos de la espada, se aumentase el valor de la vestidura de actos de amor, con que os adornabais. Alcanzadme, Santa mía, sepa yo también ejercitarme toda mí vida en servir y amar al Señor, y que por mi ociosidad y desidia no me parezca a aquella viña sin fruto o higuera estéril que, como árboles inútiles, fueron condenados al fuego eterno. Pedid también a Dios que me conceda la gracia que solicito en esta novena, a mayor honra y gloria suya. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

__________

DÍA NOVENO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:
ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Dios inmenso, principio y fin de todas las cosas, que por ser tan perfectas, publican ser obras dignas de vuestro poder, resplandeciendo en ellas como en cristiano espejo vuestros soberanos atributos de poderoso, por haberlo hecho todo de la nada; de sapientísimo, por el orden admirable con que lo dispusisteis, y de inmenso, por haberos comunicado a tanta criatura. Bendígante, Señor, todas las obras de vuestras manos: alábente y glorifíquente por tantos beneficios como de Vos reciben, y principalmente yo os doy infinitas gracias, porque me habéis concedido empezar y concluir esta novena, en que os he pedido las principales virtudes, para que adornada de ellas mi alma, sea digna morada vuestra. Finalmente os ruego me otorguéis la merced que solicito y el especialísimo don de la perseverancia en el bien obrar, con que logre la corona que tenéis ofrecida a los que perseveran en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amen.


ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh feliz Virgen Mártir Santa Lucía, girasol amante del Sol de justicia que olvidada de la tierra que habitabais, corristeis dichosamente a beber los rayos celestiales, sin desviaros un paso de la perfección, por más estorbos que el enemigo común solicitó poneros, peleando tan varonilmente que merecisteis las dos aureolas de virgen y mártir; gózome, Santa mía, de que el coro de los ángeles os recibiese, admirado de ver en una criatura vestida de cuerpo y alma, aquella pureza propia de su espiritual naturaleza, de que los mártires os diesen mil enhorabuenas por ver en su jerarquía vuestro valor y constancia; de que las vírgenes cantasen a Dios nuevos cánticos de alabanza, por veros en su compañía; y finalmente, de que Jesús, vuestro amado dueño, os recibiese como a esposa. Y pues tan poderosa sois con el Señor, espero de vuestro patrocinio me alcancéis lo que pido en esta novena, con auxilios de gracia, para enmendarme y perseverar hasta el fin de mi vida en servir y amar a Dios, y conseguir después acompañaros en la gloria. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

SANTA LUCÍA Mártir. 283-304 1. ORACIONES

SANTA LUCÍA
Mártir. 283-304
1. ORACIONES

Páginas: 1. Oraciones | 2. Novena


  • Festividad: 13 de diciembre
  • Nacionalidad: siciliana
  • Patrona: contra las hemorragias, invidentes, enfermedades de los ojos, disentería, trabajadores del cristal, mártires, campesinos, vendedores, Siracusa (Sicilia), infecciones de garganta, escritores.
(Fuente: Patron Saints Index)
[Estampa de santa Lucía]


ORACIÓN I

¡Oh bienaventurada y amable Santa Lucía!, universalmente reconocida por el pueblo cristiano como especial y poderosa abogada de la vista; llenos de confianza a ti acudimos pidiéndote la gracia de que la nuestra se mantenga sana y que el uso que hagamos de nuestros ojos sea siempre para bien de nuestra alma, sin que turben jamás nuestra mente objetos o espectáculos peligrosos, y que todo lo sagrado o religioso que ellos vean se convierta en saludable y valioso motivo de amar cada día más a nuestro Creador y Redentor Jesucristo, a quien, por tu intercesión, oh protectora nuestra, esperamos ver y amar eternamente en la patria Celestial. Amén
__________

ORACIÓN II

Oh Dios, nuestro Creador y Redentor, escucha nuestras plegarias con misericordia al venerar Tu sierva Santa Lucía, por la luz de la fe que derramaste sobre ella. Con Tu bondad, danos la capacidad de aumentar y preservar esa misma luz en nuestras almas, para que podamos evitar el mal, hacer el bien y aborrecer la ceguera y la obscuridad producto del mal y del pecado. Confiando en Tu bondad, Oh Dios, humildemente te pedimos, por la intercesión de Tu sierva Santa Lucía, que nos brindes perfecta visión a nuestros ojos, para que puedan servir a Tu honra y gloria, y por la salvación de nuestra alma en este mundo para gozar de la luz perenne del Cordero de Dios en el Paraíso. Santa Lucía, Virgen y mártir, escucha nuestras plegarias y atiende nuestras peticiones. Amén.
__________

ORACIÓN III

Santa Lucía, que de la luz recibiste tu nombre, a Ti confiadamente acudo para que me alcances la luz celestial que me preserve del pecado y de las tinieblas del error.
También te imploro me conserves la luz de mis ojos, con una abundante gracia para usar de ellos según la voluntad de Dios.
Haz, Santa Lucía, que, después de haberos venerado y haber agradecido este ruego, pueda finalmente gozar en el Cielo de la luz eterna de Dios.
Así sea.

Odilia u Otilia, Santa Patrona de Alsacia, 13 de diciembre

Odilia u Otilia, Santa
Patrona de Alsacia, 13 de diciembre
 
Odilia u Otilia, Santa
Odilia u Otilia, Santa
En la época de Childerico II, había en Alsacia un señor feudal franco, llamado Adalrico, casado con Bereswinda. A fines del siglo VII, tuvieron una hijita ciega, que nació en Obernheim, en los Vosgos. Adalrico, que tomó esa desgracia como una ofensa personal y una injuria al honor de su familia, en la que nunca había sucedido nada semejante, se dejó arrastrar por una cólera que no entendía razones.

En vano trató su esposa de explicarle que era la voluntad de Dios, quien sin duda quería manifestar su poder en la niña. Adalrico no le prestó oídos, e insistió en que había que matar a la cieguita. Finalmente, Bereswinda consiguió disuadirle de ese crimen, pero para ello tuvo que prometerle que enviaría a su hija a otra parte sin decir a qué familia pertenecía.

Bereswinda Cumplió la primera parte de su promesa, pero no la segunda, ya que confió la niña al cuidado de una campesina que había estado antiguamente a su servicio y le dijo que era su hija. Como los vecinos de la campesina empezasen a hacerle preguntas embarazosas, Bereswinda la envió con toda su familia a Baumeles Dames, cerca de Besancon, donde había un convento en el que la niña podría educarse más tarde. Ahí vivió ésta hasta los doce años, sin haber sido bautizada, aunque no sabemos porque razón.

Por entonces, San Erhardo, obispo de Raisbona, tuvo una visión en la que se le ordenó que fuese al convento de Baume, donde encontraría a una joven ciega de nacimiento; debía bautizarla y darle el nombre de Otilia, y con ello recobraría la vista. San Erhardo fue a consultar a San Hidulfo en Moyenmoutier y, juntos, se dirigieron a Baume, donde encontraron a la joven y la bautizaron con el nombre de Otilia. Despúes de ungirle la cabeza, San Erhardo le pasó el crisma por los ojos y, al punto, recobró la vista.

Otilia se quedó a servir a Dios en el convento. Pero el milagro del que había sido objeto y los progresos que empezó a hacer en sus estudios, provocaron la envidia de algunas de las religiosas y éstas empezaron a hacerle la vida difícil. Santa Otilia escribió entonces a su hermano Hugo, del que había oído hablar y le pidió que la ayudara como se lo dictase el corazón. Entre tanto, San Erhardo, había comunicado a Adalrico la noticia de la curación de su hija. Pero aquel padre desnaturalizado se encolerizó más que nunca y prohibió a Hugo que fuese a ayudarla y que revelase su identidad.

Hugo desobedeció y mandó traer a su hermana. Un día en que Hugo y Adalrico estaban en una colina de los alrededores, Otilia se presentó en una carreta, seguida por la muchedumbre. Cuando Adalrico se enteró de quien era y supo porque había ido, descargó su pesado bastón sobre la cabeza de Hugo y lo mató de un golpe. Pero los remordimientos le cambiaron el corazón, de suerte que empezó a amar a su hija tanto cuanto la había odiado antes. Otilia se estableció en Obernheim, con algunas compañeras que se dedicaron como ella a los actos de piedad y a las obras de caridad entre los pobres.

Al cabo de un tiempo, Adalrico determinó casar a su hija con un duque alemán. Otilia emprendió la fuga. Cuando los enviados de su padre estaban ya a punto de capturarla, se abrió una grieta en la roca, en Schossberg, cerca de Friburgo en Brisgovia y ahí se escondió la santa. Para conseguir que volviese, Adalrico le prometió regalarle el castillo de Hohenburg. Otilia lo transformó en monasterio y fue la primera abadesa. Como las montañas eran muy escarpadas y hacían difícil el acceso a los peregrinos, Santa Otilia fundó otro convento, llamado Niedermunster, en un sitio más bajo, y edificó una posada junto a él.

Se cuenta que la santa, poco después de la muerte de su padre, vio que sus oraciones y penitencias le habían sacado del purgatorio. San Juan Bautista se apareció a Otilia y le indicó el sitio y las dimensiones de una capilla que debía construirse en su honor. Se cuentan muchas otras visiones de la santa y se le atribuyen numerosos milagros. Después de gobernar el convento durante muchos años, Santa Otilia murió el 13 de Diciembre, alrededor del año 720.

Juana Francisca de Chantal, Santa Co-Fundadora, 13 de diciembre

Juana Francisca de Chantal, Santa
Co-Fundadora, 13 de diciembre
 
Juana Francisca de Chantal, Santa
Juana Francisca de Chantal, Santa

Co-Fundadora de la Orden de la Visitación de Santa María

Martirologio Romano: Santa Juana Francisca Frémiot de Chantal, religiosa, que siendo primero madre de familia, tuvo como fruto de su cristiano matrimonio seis hijos, a los que educó piadosamente, y muerto su esposo, bajo la dirección de san Francisco de Sales abrazó con decisión el camino de la perfección y realizó obras de caridad, en especial para con los pobres y enfermos. Dio comienzo a la Orden de la Visitación de santa María, que dirigió también prudentemente, y su muerte tuvo lugar en Moulins, junto al Aller, cerca de Nevers, en Francia, el día trece de diciembre (1641).

Santa Juana Francisca Fremiot nació en Dijon, Francia, el 23 de enero, de 1572, nueve años después de finalizado el Concilio de Trento. De esta manera, estaba destinada a ser uno de los grandes santos que el Señor levantó para defender y renovar a la Iglesia después del caos causado por la división de los protestantes. Santa Juana fue contemporánea de S. Carlos Borromeo de Italia, de Sta. Teresa de Ávila y S. Juan de la Cruz de España, de S. Juan Eudes y de sus compatriotas, el Cardenal de Berulle, el Padre Olier y sus dos renombrados directores espirituales, San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. En el mundo secular, fue contemporánea de Catalina de Medici, del Rey Luis XIII, Richelieu, Mary Stuart, la Reina Isabel y Shakespeare. Murió en Moulins el 13 de diciembre, de 1641.

Su madre murió cuando tenía tan solo dieciocho meses de vida. Su padre, hombre distinguido, de recia personalidad y una gran fe, se convirtió así en la mayor influencia de su niñez. A los veintiún años se casó con el Barón Christophe de Rabutin-Chantal, de quien tuvo seis hijos. Dos de ellos murieron en la temprana niñez. Un varón y tres niñas sobrevivieron. Tras siete años de matrimonio ideal, su esposo murió en un accidente de cacería. Ella educó a sus hijos cristianamente.

En el otoño de 1602, el suegro de Juana la forzó a vivir en su castillo de Monthelon, amenazándola con desheredar a sus hijos si se rehusaba. Ella pasó unos siete años bajo su errática y dominante custodia, aguantando malos tratos y humillaciones. En 1604, en una visita a su padre, conoció a San Francisco de Sales. Con esto comenzó un nuevo capítulo en su vida.

Bajo la brillante dirección espiritual de San Francisco de Sales, nuestra Santa creció en sabiduría espiritual y auténtica santidad. Trabajando juntos, fundaron la Orden de la Visitación de Annecy en 1610. Su plan al principio fue el de establecer un instituto religioso muy práctico algo similar al de las Hijas de la Caridad, de S. V. de Paúl. No obstante, bajo el consejo enérgico e incluso imperativo del Cardenal de Marquemont de Lyons, los santos se vieron obligados a renunciar al cuidado de los enfermos, de los pobres y de los presos y otros apostolados para establecer una vida de claustro riguroso. El título oficial de la Orden fue la Visitación de Santa María.

Sabemos que cuando la Santa, bajo la guía espiritual de S. Francisco de Sales, tomó la decisión de dedicarse por completo a Dios y a la vida religiosa, repartió sus joyas valiosas y sus pertenencias entre sus allegados y seres queridos con abandono amoroso. De allí en adelante, estos preciosos regalos se conocieron como "las Joyas de nuestra Santa." Gracias a Dios que ella dejó para la posteridad joyas aún más preciosas de sabiduría espiritual y edificación religiosa.

A diferencia de Sta. Teresa de Ávila y de otros santos, Juana no escribió sus exhortaciones, conferencias e instrucciones, sino que fueron anotadas y entregadas a la posteridad gracias a muchas monjas fieles y admiradoras de su Orden.

Uno de los factores providenciales en la vida de Sta. Juana fue el hecho de que su vida espiritual fuera dirigida por dos de los más grandes santos todas las épocas, S. Francisco de Sales y S. Vicente de Paúl. Todos los escritos de la Santa revelan la inspiración del Espíritu Santo y de estos grandiosos hombres. Ellos, a su vez, deben haberla guiado a los escritos de otros grandes santos, ya que vemos que ella les indicaba a sus Maestras de Novicias que se aseguraran de que los escritos de Sta. Teresa de Ávila se leyeran y estudiaran en los Noviciados de la Orden.

Santa Juana fue una auténtica contemplativa. Al igual que Sta. Brígida de Suecia y otros místicos, era una
Juana Francisca de Chantal, Santa
Juana Francisca de Chantal, Santa
persona muy activa, llena de múltiples proyectos para la gloria de Dios y la santificación de las almas. Estableció no menos de ochenta y seis casas de la Orden. Se estima que escribió no menos de once mil cartas, que son verdaderas gemas de profunda espiritualidad. Más de dos mil de éstas se conservan todavía. La fundación de tantas casas en tan pocos años, la forzó a viajar mucho, cuando los viajes eran un verdadero trabajo.

Sta. Juana le escribió muchas cartas a S. Francisco de Sales, en búsqueda de guía espiritual. Desafortunadamente, después de la muerte de S. Francisco la mayoría de las cartas le fueron devueltas a Sta. Juana por uno de los miembros de la familia de Sales. Como era de esperarse, ella las destruyó, a causa de su naturaleza personal sagrada. De este modo, el mundo quedó privado de lo que pudo haber sido una de las mejores colecciones de escritos espirituales de esta naturaleza.

El día de hoy recordamos su ingreso al reino de los cielos, pero su fiesta fue asignada para el 12 de agosto.
 

Lucía, Santa Mártir, 13 de diciembre

Lucía, Santa
Mártir, 13 de diciembre
 
Lucía, Santa
Lucía, Santa

Mártir
Diciembre 13



Con el descubrimiento, hecho en 1894, de la inscripción sepulcral sobre el “loculus” o sepulcro de la santa en las catacumbas de Siracusa, desaparecieron todas las dudas sobre la historicidad de la joven mártir Lucía, cuya fama y devoción se deben en gran parte a su legendaria Pasión, posterior al siglo V. La inscripción se remonta a comienzos del siglo V, cien años después del glorioso testimonio que dio de Cristo la mártir de Siracusa.

Epígrafes, inscripciones y el mismo antiguo recuerdo litúrgico (se debe probablemente al Papa Gregorio Magno la introducción del nombre de Santa Lucía en el Canon de la Misa) demuestran la devoción desde antiguo, que se difundió muy pronto no sólo en Occidente, sino también en Oriente.

Lucía pertenecía a una rica familia de Siracusa. La madre, Eutiquia, cuando quedó viuda, quería hacer casar a la hija con un joven paisano. Lucía, que había hecho voto de virginidad por amor a Cristo, obtuvo que se aplazara la boda, entre otras cosas porque la madre se enfermó gravemente. Devota de Santa Águeda, la mártir de Catania, que había vivido medio siglo antes, quiso llevar a la madre enferma a la tumba de la santa. De esta peregrinación la madre regresó completamente curada y por eso le permitió a la hija que siguiera el camino que deseaba, permitiéndole dar a los pobres de la ciudad su rica dote.

El novio rechazado se vengó acusando a Lucía ante el procónsul Pascasio por ser ella cristiana. Amenazada de ser llevada a un prostíbulo para que saliera contaminada, Lucía le dio una sabia respuesta al procónsul: “El cuerpo queda contaminado solamente si el alma es consciente”.

El procónsul quiso pasar de las amenazas a los hechos, pero el cuerpo de Lucía se puso tan pesado que más de diez hombres no lograron moverla ni un palmo. Un golpe de espada hirió a Lucía, pero aun con la garganta cortada la joven siguió exhortando a los fieles para que antepusieran los deberes para con Dios a los de las criaturas, hasta cuando los compañeros de fe, que estaban a su alrededor, sellaron su conmovedor testimonio con la palabra Amén.

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

MISA 9 DICIEMBRE


Especial de Navidad Adviento, novenas y oraciones, tradiciones y costumbres, cuentos, litúrgia, navidad para niños, música, villancicos y karaeoke y muchos recursos más

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