HERMANDAD SACRAMENTAL NTRA SRA DEL ESPINO CORONADA

viernes, 20 de diciembre de 2013

FELICITACION DE NAVIDAD


Nacimiento del niño jesus


Coren, Santo Confesor, 20 de diciembre

Coren, Santo
Confesor, 20 de diciembre
 
Coren, Santo
Coren, Santo

Diciembre 20


Etimológicamente significa “ corazón”. Viene de la lengua latina.

Cristo nos plantea una pregunta antigua y siempre nueva: ”¿Me amas?” Al responderle, nos invita a comunicar la humilde confianza de la fe a quienes él nos confía.

Remóntate al siglo V. Es la época en que vivió este santo confesor. Fue un sacerdote armenio preocupado profundamente por la vida espiritual de las personas que se le habían confiado.

Amaba al Señor y le dio un respuesta categórica.

Por ese tiempo entró de rey persa un tal Iezdegerd II.

Y lo primero que se le ocurrió fue enviara todos los armenios un edicto mediante el cual tenían que aceptar como religión el mazdeismo.

Los armenios, cultivados en la religión cristiana, convocaron un concilio. De él sacaron la conclusión de que preferían morir por Cristo antes que renegar de su fe.

Al año siguiente, el rey – muy enfadado – mandó a su ejército para intentar lograr por la fuerza lo que no podía alcanzar con la razón.

Todo el pueblo armenio se levantó con el clero a la cabeza animando a todos el mundo a que siguiera con la fe cristiana.

El resultado fue que murieron muchos mártires, entre los cuales estaba Coren.

Lo retuvieron tres años encarcelado. Los obispos sufrieron también la cárcel por ser los principales hostigadores de la rebelión.

A Coren le propusieron que adorara al sol y renegara de Cristo..

Al negarse, el juez Tamsapur le envió a trabajos forzados a Mesopotamia.

Su gran trabajo apostólico consistió en consolar y ayudar a los prisioneros.

Después de siete años de trabajo forzado, Coren murió en el año 461 confesando su fe verdadera.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

“Nadie llegó jamás a la inmortalidad sino por el camino de la aflicción; y he aquí un gran motivo de consuelo para tofo en nuestra s penas. (San Francisco de Sales).

Domingo de Silos, Santo Abad, 20 Diciembre

Domingo de Silos, Santo
Abad, 20 Diciembre
 
Domingo de Silos, Santo
Domingo de Silos, Santo

Abad


Su vida la escribió con devoción precisa un monje contemporáneo llamado Grimaldo, que además fue religioso de su casa. Lo que se describe en latín decadente de última hora fue luego puesto en el balbuciente romance de lengua castellana por Gonzalo de Berceo ya en el siglo XIII.

Nace alboreando el siglo XI en Cañas, cerca de Nájera, en el reino de Navarra; no se sabe si de cuna noble o del pueblo llano, ni si rico o pobre. Sí se le conoce pastoreando cuando niño y dado a compartir comida y leche de oveja con los viandantes. Es apacible de carácter y muestra cierta inclinación al estudio; quizá por eso sus padres le orientan hacia la clerecía que es, en su tiempo, un modo de conseguir honores y riquezas, casi tanto como las armas, aunque él piensa más en su santificación y en la gloria de Dios que en los triunfos humanos.

El obispo lo ordena sacerdote. Pero Domingo Manso llega a sentirse indigno y nota pavor porque es duro y muy difícil vivir en solitario tan sublime ministerio. Después de año y medio se retira. Ya no hay eremitas; la quintaesencia se busca en los monasterios. Entra en el antiguo y observante cenobio de San Millán de la Cogolla, tomando el hábito negro de San Benito. Recibe y da ejemplo.

Encargado del priorato de Santa María, lo rehace.

Los monjes de San Millán vuelven los ojos a él y le piden sea su prior. Pasa de "pastorcillo" a "pastor". Y mientras cumple este encargo, el rey don García de Navarra, duro de carácter y tenaz, conocido como "el de Nájera", le pide los tesoros del cenobio; pero da con un compatriota que también lleva en la sangre lo que dan la tierra y la época en cuanto se refiere a tozudez y firmeza. Pone cara al rey y defiende lo que es patrimonio de su casa y de su iglesia. Esta actitud le valió el destierro voluntario a las tierras de Castilla donde reina el hermano de don García.

El bondadoso rey Fernando, le encomienda poner en pie el monasterio —por entonces en ruinas— de San Sebastián de Silos que fundó o restauró Fernán González en el 909 y que sobrevive casi deshabitado. Fue una obra gigantesca que en España ayuda a la configuración de la gran Castilla en cuanto llega a convertirse en un foco civilizador en el lugar por donde poco
Domingo de Silos, Santo
Domingo de Silos, Santo
antes andaban los sarracenos. Llegan más y más gentes al calor del monasterio. Entre el ruido de los martillos de canteros, las sierras de carpinteros, los cinceles de los escultores, los cencerros de las vacas y las esquilas de las mulas, también suenan las campanas que llaman a Vísperas, a Misa y a los rezos. Con ello, se escucha la alabanza de los monjes que va aprendiendo el pueblo. Las tierras son bien labradas y hay horno de pan dispuesto. Ovejas y bueyes pastan por los amplios campos llanos. Se va haciendo arte al terminar las obras con esmero. Y el estudio de los monjes requiere libros que se guardan como tesoro sin precio.

Murió el santo abad —"Abad de santa vida, de bondad acabado", según escribe su cantor— que supo vivir de oración y penitencia el 20 de diciembre del año 1073 dejándole al monasterio de Silos su nombre como título.